lunes, 2 de enero de 2012

El día en que tuve miedo de aquello que más quería.


La psicóloga argentina Silvia Fairman, autora del libro "El hombre maltratado por su mujer (una realidad oculta)" explica:
Cuando en nuestra sociedad el poder ha sido siempre uno de los atributos masculinos, es inadmisible que este hombre reconozca ante sí mismo y ante los demás la estrepitosa caída de su omnipotencia.
No es algo nuevo, algunos hombres ilustres fueron maltratados por mucho que su drama se silenciara (...) En nuestra sociedad no se le da importancia a este fenómeno aludiendo a la superioridad de la fuerza física masculina, pero todos conocemos alguna mujer con "armas de víbora", capaz de torturar psicológicamente a un hombre y hacer de él un desgraciado. Empeora la cuestión el que al ser un tema tabú no se disponga de estadísticas fidedignas. Por otro lado, este silencio tiene muchos componentes: el trato de la Policía cuando un hombre denuncia es denigrante, la asistencia psicológica a hombres es muy escasa aún, a pesar de los esfuerzos de las pocas asociaciones que les defienden.
La negación de que el terrorismo psicológico en el hogar no nos afecta solamente a nosotras es perjudicial tanto para los hombres como para las mujeres. Perpetuar la autopercepción de la mujer como víctima del hombre e incapaz de infligir algún daño, es equivocada y no contribuye a resolver el problema de la mujer maltratada. Quienes pretenden salvar a la mujer del horror del maltrato ninguneando los derechos del hombre y encumbrándole para siempre como macho abusador solamente consiguen mantenerla en ese estereotipo de sexo débil contra el que tan bienintencionadamente luchan. Y es discriminación.

Deambulando por la web y reflexionando un poco, como de costumbre, me topé de bruces con una visión social que me preocupó bastante. No sé si me pasó, como de costumbre, que por donde voy suele tocarme el tonto de turno de cara al público. El caso es que los comentarios de gran parte de personas, hombres y mujeres, me llegaron extraña y preocupantemente a esa fibra que tengo yo, en la que pocas cosas me preocupan realmente.
Hombres y mujeres, mujeres y hombres... Cuando ya pensábamos que el debate sobre "quién fue primero" o "quién es mejor en X materia" estaba más que zanjado y pasado de moda, resurgen de las cenizas en España un conjunto de individuas que extienden la idea de que la mujer está y ha estado mal vista por todas partes, que aún es esclava del hombre en pleno siglo XXI y de que cualquier afrenta física o verbal, debe ser castigada (con castración y latigazos, según el criterio de muchas ellas). No hay que olvidar que estas ideas, entre otras igual de perversas, pasa a llamarse "ideología de género".
El criterio de este puñado de extremistas, fanáticas  de género, no debería ser tenido en cuenta por la mayoría, como suele pasar con otras ideas. Pero lo grave es que sí que fue tenido en cuenta, y en más ámbitos serios de los que se pensaba. Eso de "ser mujer" dejó de convertirse en un simple dato en el DNI, o algo primordial en las encuestas de consumidores, para pasar a ser una bien merecida participación en los beneficios de una empresa estatal, una afilada bayoneta de combate.
"¿En qué combate?" diríamos la mayoría de los hombres y una parte de las mujeres (que aun no se han enterado de qué va esto). A lo que las extremistas que portan por bandera el símbolo femenino (y la idea de belleza que se separa claramente de la Venus de Boticcelli) contestarían con pretextos tales como "¡la lucha para hacernos ver en la Historia!, para que haya una igualdad real entre "géneros" (que no sexos) y podamos al fin ser iguales que los hombres" o"¡para reivindicar nuestros derechos! ¡Estamos alienadas!", dicen.
Haciendo caso omiso del (tan famoso) Artículo 14 de la Constitución Española que brinda y garantiza dicha igualdad, si es que lo conocen (estas señoritas, señoras, señoronas, seres, o como quieran ahora llamarse para que no resulte sexista u ofensivo), desentierran evidentemente el hacha de guerra y se agrupan en asociaciones, legale o cibernéticas, que poco a poco, van ganando poder. Animadas también por el fantasma de los datos de la 85ª sesión plenaria, el 20 de diciembre de 1993 en la ONU. ¿Por qué? Pienso que por las facultades políticas que por entonces el partido socialista y socialisto, les había concedido en forma de regalías a tenor de los resultados de las elecciones y del claro apoyo de estos grupos a la causa.
Sorprendentemente, tan sólo en España se registraba entonces una de las tasas más bajas de violencia doméstica de Europa, sin embargo, a los parlamentarios del bipartidismo les parece bien eso de que no les señalen con el dedo en los medios como "machistas" si no dan su voto para estas leyes "igualitarias".
Por tanto en España se aprueba entonces la famosa Ley Orgánica 1/2004, de 28 de diciembre, de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género, la cualmanifiesta en su Exposición de Motivos: «que se trata de una violencia que se dirige sobre las mujeres por el hecho mismo de serlo, por ser consideradas, por sus agresores, carentes de los derechos mínimos de libertad, respeto y capacidad de decisión». La representante y cabecilla del proyecto agradeció con posterioridad éste éxito a los "miembros y las miembras" que lo hicieron posible...

¡Coño!!" dice el hombre de a pié cuando se entera de este dato por la prensa. Ahora, se hizo común más que nunca esa frase que cita "
si la parienta me denuncia me quedo sin casa y sin hijos" (y sin coche y sin reputación, y sin futuro...). Un leve miedo empezó a importunar los quehaceres de muchos españoles que veían en estas leyes "algo radical" y que diferían de lo que se vendió como "una guía para evitar el lenguaje sexista"... hasta que vieron la foto

y ahí nos acojonamos prácticamente todos los seres de España con dos dedos de frente que estuviésemos recogidos en el Derecho, que tuviésemos pene, y que como seres racionales viésemos nuestros intereses, nuestra imagen y nuestra libertad puesta en riesgo por todo aquello que no lo tuviese (si es que había convivencia... ¡ah no! ¡tampoco luego hacía falta que la hubiera!).
Algún garrulo tarado quedaba por ahí que pensase que podía seguir zurrándole a su novia o esposa sin que ello tuviese repercusiones legales (y pobre del que aún quede que lo siga pensando), por lo que la maquinaria nacional feminista seguía funcionando: Básicamente, las encargadas de los organismos asiduos a lo que luego fue el Instituto de la Mujer y otros entes encargados de hacer estudios y peritajes sobre la causas que les derivasen de las distintas administraciones (INE, Justicia, Interior, etc...). Estas facciones de dicha maquinaria se dedicaban a perseguir abiertamente los intereses de la mujer y anteponerlos a los del hombre sistemáticamente en causas de, sobretodo divorcios (que experimentaron una crecida bestial), por tan solo esa cuestión de nacimiento (Datos testificales PROBADOS).
La peligrosísima "ideología de género" se comenzaba a imponer en las instituciones, en los medios de comunicación y en la vox populi. Se puso de moda porque es lo políticamente correcto. Esta ideología legitima la discriminación del hombre en beneficio de la mujer (así de sencillo, generalizando en TODOS los casos); básicamente por una cuestión de "desigualdad histórica", entre otras justificaciones. Vamos, como si ahora los israelíes pudiesen matar palestinos porque, como pueblo, han sido masacrados durante siglos y ahora tienen que solventar esa desigualdad histórica. Flipante.


Esto a día de hoy no tenía mucha importancia, pero el tiempo pasa y las injusticias ya pasaban de claro a oscuro. El Tribunal Constitucional empieza a recibir cuestiones de inconstitucionalidad sobre los novedosos artículos aplicados a sentencias (casi todas del ámbito Penal) que "parece ser" vulneraban el derecho constitucional de tener pene. A día de hoy, ninguna de estas sentencias fue admitida.
Desde que entró en vigor la retahíla de leyes penales que daban "cierto favoritismo" a la mujer en determinados pleitos penales (como la credibilidad, la interpretación, el peritaje no objetivo de la policía y el Instituto de la mujer, la sobreprotección legal injustificada, la potestad de exageración, la ausencia de pruebas, la amnistía en cuanto a falsas denuncias, etc...) los juristas y el colectivo masculino español, empiezan a preocuparse "un poco" al oler a cuerno quemado ante esta cantinela de las feministas...
Día tras día, semana tras semanas y año tras año, los Juzgados de Violencia sobre la Mujer (irónico nombre para un organismo que busca la igualdad real y efectiva entre hombres y mujeres) empiezan a recibir ingentes cantidades de denuncias derivadas de los juzgados de instrucción, es decir: cada día, estas denuncias aumentaban. Pero como no vivimos en el mundo de fantasías y de ilusiones, sino más bien al contrario, algunos magistrados de Audiencias Provinciales se topaban de bruces con una realidad que no habían planeado desde las Cortes ni desde el CGPJ: "¿Y si ella está mintiendo?".
Se armó muy gorda en ese momento clave que no podríamos señalar cronológicamente; ya que los derechos de miles y miles de individuos habían sido violados sistemáticamente con una sentencia a veces poco o nunca motivada.

Independientemente de que el peso de la Ley cayese sobre los que verdaderamente hacían daño (justificado o no) a sus parejas o exparejas, se había metido la pata hasta el fondo en los multitudinarios casos en los que esto no hubiese sido así y se hubiera denunciado en falso o de la misma manera falseado o malinterpretado datos.



y ahí nos acojonamos prácticamente todos los seres de España que estuviésemos recogidos en el Derecho, que tuviésemos pene, y que como seres racionales, viésemos nuestros intereses, nuestra imagen y nuestra libertad puesta en riesgo por todo aquello que no lo tuviese (si es que había convivencia... ¡ah no! ¡tampoco luego hacía falta que la hubiera!).
Algún garrulo tarado quedaba por ahí que pensase que podía seguir zurrándole a su novia o esposa sin que ello tuviese repercusiones legales (y pobre del que aún quede que lo siga pensando), por lo que la maquinaria nacional feminista seguía funcionando: Básicamente, las encargadas de los organismos asiduos a lo que luego fue el Instituto de la Mujer y otros entes encargados de hacer estudios y peritajes sobre la causas que les derivasen de las distintas administraciones (INE, Justicia, Interior, etc...). Estas facciones de dicha maquinaria se dedicaban a perseguir abiertamente los intereses de la mujer y anteponerlos a los del hombre sistemáticamente en causas de, sobretodo divorcios (que experimentaron una crecida bestial), por tan solo esa cuestión de nacimiento (Datos testificales PROBADOS).

Esto a día de hoy no tenía mucha importancia, pero el tiempo pasa y las injusticias ya pasaban de claro a oscuro. El Tribunal Constitucional empieza a recibir cuestiones de inconstitucionalidad sobre los novedosos artículos aplicados a sentencias (casi todas del ámbito Penal) que "parece ser" vulneraban el derecho constitucional de tener pene. A día de hoy, ninguna de estas sentencias fue admitida.
Desde que entró en vigor la retahíla de leyes penales que daban "cierto favoritismo" a la mujer en determinados pleitos penales (como la credibilidad, la interpretación, el peritaje no objetivo de la policía y el Instituto de la mujer, la sobreprotección legal injustificada, la potestad de exageración, la ausencia de pruebas, la amnistía en cuanto a falsas denuncias, etc...) los juristas y el colectivo masculino español, empiezan a preocuparse "un poco" al oler a cuerno quemado ante esta cantinela de las feministas...
Día tras día, semana tras semanas y año tras año, los Juzgados de Violencia sobre la Mujer (irónico nombre para un organismo que busca la igualdad real y efectiva entre hombres y mujeres) empiezan a recibir ingentes cantidades de denuncias derivadas de los juzgados de instrucción, es decir: cada día, estas denuncias aumentaban. Pero como no vivimos en el mundo de fantasías y de ilusiones, sino más bien al contrario, algunos magistrados de Audiencias Provinciales se topaban de bruces con una realidad que no habían planeado desde las Cortes ni desde el CGPJ: "¿Y si ella está mintiendo?".
Se armó muy gorda en ese momento clave que no podríamos señalar cronológicamente; ya que los derechos de miles y miles de individuos habían sido violados sistemáticamente con una sentencia a veces poco o nunca motivada.

Independientemente de que el peso de la Ley cayese sobre los que verdaderamente hacían daño (justificado o no) a sus parejas o exparejas, se había metido la pata hasta el fondo en los multitudinarios casos en los que esto no hubiese sido así y se hubiera denunciado en falso o de la misma manera falseado o malinterpretado datos.
Para concretar un poco y simplificar las cosas: Lo que ella decía en juicio iba a misa hasta que algunos jueces vieron que más mujeres de las que parecían víctimas, tenían más cara que espalda. Y bien asesoradas por abogados y adminitrativas del Céntro de la Mujer, estas "lagartas" empezaron a aprovecharse (sobretodo económicamente) de su condición de
"maltrato".Y así, sentencia tras sentencia, la Fiscalía ponía el cazo para lo que caía de Europa, también se ponían la medalla, los jueces quedaban de heroes en los medios de comunicación, la mujer se quedaba con todo (incluyendo pensión y compensación), y el hombre (correspondientemente etiquetado de "maltratador", arruinado, vapuleado, humillado...) considerado una lacra social para el progreso y la humanidad, iba a la cárcel unos años o pasaba a estar condenado a unas medidas de seguridad que se podrían asemejar a un arresto domiciliario EN EL MEJOR DE LOS CASOS (¡pero no en su casa! ¡ojo! que era oficialmente de ella por las "medidas de protección" que incluían una orden de alejamiento. Había que irse a casa de mamá u otra distinta).

La situación pinta mal o muy mal para el hombre español y para los hijos de las familias, muchos piensan que "estamos en libertad condicional mientras así lo quiera la parienta", nada lejos de la realidad.

http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=3zhAOSf3lt4
La vergüenza a que se le señale el proceso, el deshonor en la causa y demás estigmas del proceso judicial son motivo de sobra para que cientos y cientos de voces que pudiendo alzar la voz para condenar esta injusticia, directamente ni se lo planteen.
Uno de los mecanismos de defensa que estas víctimas de la violencia feminista tienen es hacer uso de su derecho de asociación y asociarse en una de las florecientes asociaciones de hombres maltratados, victimas de sus parejas o de la ley que impera inquisitoria en nuestro Ordenamiento. Es decir, nada. Sin ningún peso jurídico ni mediático, nada. Esas victimas con nombres y apellidos son la prueba viviente de que cuando un extremista pretende proteger algo, se carga todo lo demás, y no sólo no consigue protegerlo (han aumentado el número de mujeres muertas en manos de sus parejas o exparejas) sino que crea a su vez más victimas y más integristas fanáticas y fanáticos de ideas que poco se asemejan a la lógica...

Y la declarada Guerra de Sexos que se inició en 2004 (y que se ha cobrado la vida de demasiados inocentes en ambas filas) sigue y seguirá con su presencia y miedo en cada casa, en cada pareja, en cada relación inesperada de fin de semana... y esto ocurre en España señoras y señores: mujer contra marido, novia contra novio, exnovia contra exnovio. El desequilibrio, la desconfianza, la inestabilidad, la decadencia de las relaciones familiares y prefamiliares... Con un beneficio negativo para toda la sociedad, salvo para aquellas que venden la propaganda de esta guerra o comen de ella.

Como siempre, pongo en duda la justicia de los Hombres (de las mujeres también) en casi todos los casos que pasan por las manos de un juez, sin embargo, muy sabios, los antiguos ya en los libros sagrados, nos dijeron:

"Cuídate mucho de hacer llorar a una mujer, pues Dios cuenta todas sus lágrimas. La mujer salió de la costilla del hombre, no de los pies para ser pisoteada, ni de la cabeza para ser superior, sino del lado para ser igual, debajo del brazo para ser protegida y al lado del corazón para ser amada." (Talmud)


domingo, 4 de diciembre de 2011

El miedo, ese gran desconocido

Dentro de las mil calamidades que el ser humano puede sufrir en su vida cotidiana, una de las más frecuentes es el miedo.

El hecho de sentir miedo es una clara señal, no sólo de que estamos vivos, sino de que estamos cuerdos.
Un ser humano que desconociera el miedo, posiblemente habría muerto, o sería una lacra o un desperdicio social; algo casi inhumano.

El miedo dicta nuestros actos varias veces al día, más de las que pensamos.
La consecución genética que proviene de la huida o la defensa en situaciones límite que nos viene a ser otorgada por el mismísimo cerebro reptiliano, es en consecuencia, la segunda arma de destrucción masiva más poderosa después de la potencia del átomo.

Hemos basado nuestra vida actual en las creencias sociales inexplicadas de los tiempos de nuestra niñez. Tenemos que complacer a un cúmulo social que nos rodea y buscar siempre o casi siempre su agrado. Destacar sólo en lo que se está seguro (quien se lo puede permitir por su personalidad), ser el más guapo o envidiar al que lo es más que nosotros, ser avaros, ser autónomos... mie
do, miedo es lo que veo en toda la causa de la repercusión fundada o no lógicamente.


¿Qué sucedería si realmente el determinismo fuera cierto? ¿Se lo imaginan?: que la frase que cita eso de; "Que sea lo que tenga que ser" fuese el eslogan de nuestra vida. No como una prueba inequívoca de conformismo, sino como un claro hecho de que, sea lo fuere, el fin previamente determiando fuese el que siempre sucediera. No habría por tanto, necesidad de combatir, de luchar, no habría opción para la duda, no habría explicación para cualquier argumento competitivo. Eres lo que estás predestinado a ser.
Esa ilusión fantástica, soviética y religiosa sobre la predestinación del ser humano es bastante convincente, y es convincente porque da seguridad, de ahí que haya cuajado tan bie
n en nuestra historia.


El miedo al fracaso, el miedo a la soledad, el miedo al rechazo (y de nuevo referirnos al fracaso), el miedo a la soledad, el miedo a la enfermedad y el miedo al cambio drást
ico en la manera de vivir son sólo 5 ejemplos claros en los que, generalizado y partiendo de que todos estamos influenciados por ellos, nos afectan diariamente a todos.

Qué pasaría si de la noche a la mañana surgiera un ser, un monstruo más bien, al que no le importara el qué dirán, al que no le importara el hecho de estar solo, de ser pobre, de ser un incomprendido, de cambiar su vida o de estar enfermo... ¿Qué pasaría?. Posiblemente el miedo y la duda se haría latente en quienes le rodeasen, en quienes le considerasen como algo distinto....
No tener miedo ¿Hay algo más magnífico en la vida? ¿Hay algo más heroico y más puro?.

Nos han educado para sentir miedo, no solo al Coco, que ya de por sí es un factor sociabilizador que nos empuja a obedecer a nuestros padres, sino a prácticamente a una serie de factores que (en teoría) son enemigos del éxito y del bienestar. Han alimentado a esa parte arcaica del cerebro que todos tenemos, que nos hace temer a la oscuridad, a las serpientes y a los grandes felinos. Esa parte ha sido nutrida con sociales intereses extraños que ni yo mismo me aventuro a explicar. Y ahora, como siempre ha sido, nos pasa factura como seres finitos que somos.

¿Quieren un consejo? No teman. No vivan por ganar dinero un trabajo de mierda que no les gusta, no adulen a esos vecinos y conocidos, no silben ni piropeen de modo alguno a "las guapas", no vistan elegantes para obtener distinción, no hagan aquello con lo que no están de acuerdo, no sean conformistas si no están realmente cansados de luchar, y sobretodo, no olviden nunca, no pierdan de vista la posibilidad real y racional de que, un día, tanto usted como yo moriremos, partiendo s
in nada de este absurdo, glorioso y fétido mundo que en el presente tantos quebraderos de cabeza nos causa.


jueves, 27 de octubre de 2011

Conocimiento bajo la lluvia

Casi acabo de llegar de la Universidad, en estado casi de shok, recién comido y con el alimento sin poderlo digerir a causa, seguramente, de la reacción corporal provocada por alguna variante del síndrome de Stendhal, que ahora mismo estoy padeciendo.

Me reuní con una profesora cuyo criterio desconocía hasta hoy, prácticamente por la ausencia de la oportunidad de conocerla hasta hoy. Carpetas y cajas de cartón situadas en los recovecos de sus muebles esperaban ser desempaquetadas por ella. Desorden causado, no por una personalidad caótica y desordenada, no. Sino a causa del injusto sistema que se empeña en deslocalizarnos a todos para que tengamos algo que hacer. Y porque así "estamos mejor puestos" y "somos más accesibles" según las consignas de organización interna universitaria.

Simplemente Impresionante. Tanta lucha, experiencia y conocimientos condensados en tan poca "chicha", en tanta finitud, en tan sencilla mujer.
Comparte como yo la preocupación por los desastrosos cambios en la sociedad juvenil, por los cambios de mentalidad en los que el día de mañana tomaremos las riendas de este mundo. Teme lo mismo que yo temo en lo que compete a los acontecimientos no solo nacionales, sino mundiales.
Y aunque siempre queda el regocijo del saber, somos conscientes ambos de que eso no basta para salvar a esta juventud de un estrepitoso fracaso moral y formativo.

Comprometida desde hace años en su lucha contra la injusticia y la pobreza. Independiente, sin necesidades económicas o partidistas, una verdadera revolucionaria por convicción, por afán y sentimiento.
De esta primera experiencia sólo he podido percibir, en materia concerniente a la docencia, el hecho de que es una profesora que vale mucho la pena, pero no por su metodología o facilidades a la hora de estudiar (que también están si se trabaja para que estén) sino por su vocación. No basta con cumplir, con ir a clase y enseñar una materia que cuesta enseñar a causa de la no correspondencia de un título con un deber docente, no basta. Ella va más allá, siempre apostando por la educación y la enseñanza a unas cabezas que, año a año, van perdiendo calidad para la docencia e interés ontológico por todo.

Una mujer que tanto ha escrito y retratado sobre otras mujeres; reivindicado su lucha silenciosamente y a golpe de actos. Nos ha traído a las puertas de la ciudad un regalo que hoy se está ignorando, desgraciadamente: El punto de vista, la experiencia y la visión de unas mujeres que viven, penan y conviven al otro lado del estrecho (o en la otra cara del mundo).
¿Podríamos seguir pensando todas esas ideas que ahora pensamos después de leer esos libros? ¿Después de apreciar los testimonios que ahora mismo estamos ignorando y que ella nos ha traducido? No. Definitivamente no.

Llovía fuera del edificio de despachos mientras la docta profesora y yo hablábamos de mil temas, a cada cual más interesante, cuando caí en la cuenta de que hacía años que no me topaba con alguien así. Alguien con esas ideas y con ese espíritu que, por desgracia, yo mismo sentía dolorosamente que no tuviese la misma fuerza, edad e ímpetu del que yo dispongo.

Doctorada en Madrid en estudios árabes, con decenas y decenas de publicaciones, viajes y experiencias curtidas con el esfuerzo y la determinación del espíritu de hace 4 o 5 décadas. El mísmo espíritu que hoy por desgracia brilla por su ausencia en este país.

Realmente hacía años que no encontraba un cofre tan colmado de oro como este. Y que en ese aspecto me siento tentado al conocerme como me conozco, como un hombre muy avaricioso en esas materias...

jueves, 20 de octubre de 2011

La caída de M. Qadafi y la farsa del apoyo al conflicto

* (Aconsejaría al lector que le echase un ojo a una entrada anterior en este mismo blog) http://meinmuro.blogspot.com/2011/08/libios-libios-everywhere.html

Muammar Qadafi muere asesinado el día 20 de octubre de 2011 a manos de los libertadores de la primavera árabe. Es capturado y ajusticiado, como no podía ser de otra manera al grito de ¡Alá Akbar! (tan común entre las insurrecciones puplares de los países de Oriente Medio que están en guerra).

http://www.youtube.com/watch?v=75YhFScM5sU&feature=related&skipcontrinter=1

Personalmente dudo mucho que los libios entregasen a la ONU al señor Qadafi con vida para ser juzgado por las potencias al estilo Sadam Housein. El pueblo ha hablado, ha hecho justicia de una manera que los occidentales (que vestimos camisas limpias y trabajamos en una oficina de 9 a 14h) no estamos acostumbrados; Disparado después de darle doscientos mil golpes en memoria de los asesinados. La naturaleza humana no se puede cambiar, y si Qadafi hubiese ganado la guerra el dolor y la muerte en Libia se habría multiplicado por diez...

Queda vacante el trono de Libia. Una muchedumbre armada es ahora el poder del país, ¿sería sensato intentar democratizarlos? ¿quiere este pueblo ser democratizado? ¿O prefiere la Sharia como Carta Magna? No es tan fácil como dice la ONU y Anfena3.

Nos demuestra la historia que cuando un tirano cae, si no se controla la situación, lo sucederá una cuadrilla de 100 tiranos, organizados y más sanguinarios que el anterior. Ahora posiblemente abanderados por la idea del germen de la democracia se cometerán actos de violencia y represión de todo tipo. ¿O qué esperabais de una nación controlada (con un islamismo radical de por medio) por huérfanos y demás familiares exaltados de personas asesinadas por otros libios?. Todo esto descontando la heterogeneidad problemática de pueblos, de culturas y de influencias tribales que ya existían desde antes de Qadafi...

***

Hasta el 20 de febrero de 2011, España no se da cuenta de que tiene que dejar de vender armas a Libia (y lo deja de hacer). Sin embargo, ¿qué clase de personas (políticos) somos cuando, una vez has vendido armas tuyas a tu vecinos, vas a su tierra para apoyar a sus enemigos a derrotarlo? Esta es una de las hipocresías del "Brentdollar", el oro negro que hace que nuestros políticos se olviden de todo, excepto de la sustanciosa cifra que deja en las arcas el tema de los hidrocarburos.

No olvidemos que el 13% del petroleo que llega a España proviene de Libia (es nuestro tercer proveedor), y que, por entonces, cuando toda la revuelta explotó, tuvimos que soportar los 110Km/h porque no había dinero público para tanto petróleo encarecido, pero sí para pegatinas y para otras tonterías socialistas.
El caso es que el Gobierno de España le vende armas a Libia, le compra petroleo, le hace la pelota a su líder en Madrid cuando viene a ver a Zapatitos, y luego tiene los santos huevos de mandar aviones y tropas para bombardear hasta los cimientos de su palacio... por orden de la OTAN y de la Chacón, claro, eso siempre, España no decide en estas cosas... (¿?)
¡Hipócritas! ¡vívoras traidoras! El deber moral que tiene España es, ya que somos tan amigos, ¿Por qué no enviamos a nuestros hombres a combatir contra los rebeldes de un gobierno al que hemos armado y con el que hemos simpatizado?. Fácil (e impensable), porque cualquiera sabe que enfrentarse u oponerse a la OTAN es demasiado peligroso, y nosotros andamos con demasiada poca cabeza y una gran deuda europea que tenemos que devolver.
Lo dicho, somos los perros de presa de Bruselas, los mensajeros de una ONU dirigida por los mismos de siempre. Esta vez los muertos los han puesto los libios, pero como siempre pasa, la cosa no se va a quedar así.

Acabamos de dejar armados hasta los dientes al exaltado pueblo libio, dirigido por integristas islámicos que sepa dios qué van a hacer con todo el poder, dinero y armamento que van a amasar estas semanas... ¡Pero nada! ¡nosotros tan tranquilos! posiblemente quienes ocuparán el poder pasado mañana, vuelen aviones comerciales en nombre de Alá con los misiles tierra-aire "decomisados", pero.... ¡No pasa nada porque un dictador peligrosísimo y malísimo ha muerto!.

Cuando se hablaba hace décadas de "equilibrio de poder", precisamente se refería a mantener dictadores por todo el mundo, títeres de las potencias comunistas y capitalistas de todo el globo. Es decir, cuando Qadafi empezó a gobernar.
Ese equilibrio de poder es, no solo necesario, sino vital para la coexistencia de las naciones. Los sustitutos que vienen mañana son terriblemente más peligrosos.

***

Hoy la resistencia, con ayuda de los precisos bombarderos de la ONU, ha asesinado a Qadafi y difundido imágenes de su cadáver por todo el mundo al grito de "Alá es grande". Sin duda, una victoria más para la primavera árabe

Nos venden al recién asesinado Qadafi como un dictador, como un personaje histórico que durante su mandato a lo largo de 40 años, ha incumplido todos o casi todos los derechos humanos habidos y por haber. Pero hay muchos datos que el cuarto poder se ha reservado adrede y que no le interesa a unos pocos que el resto nos enteremos, como siempre pasa en las guerras... ¿Ocurrirá como con Sadam ahora que hay petroleo de por medio?
Yo lo tengo claro, espero no presenciar la pública ejecución de los retales gadafistas cuando los sucesores tomen el poder. Algo así pasó con Vietnam del sur cuando los comunistas "liberaron" totalmente el país.

Recemos tpor tanto porque no suceda como históricamente nos enseña el conflicto afgano: los rusos abandonan el país y las potencias que intervinieron secretamente en el conflicto dejan a talibanes y mujahidines al mando... y con el culo al aire y lleno de odio a la mayoría del pueblo que sobrevivió a la postguerra.

Datos de interés:
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=124066 (Armamento importado en Libia)
http://es.wikipedia.org/wiki/Rebeli%C3%B3n_en_Libia_de_2011 (Historiografía del conflicto)
http://www.militar.org.ua/foro/la-primavera-arabe-libia-t31139-2340.html

domingo, 9 de octubre de 2011

Arriba... ¿España?


Analizando el evento que se realizó en Jaén por parte de los amigos de las FFAA y de la Legión española, llegué a conclusiones que hacía años que no llegaba y que, por desgracia, en su momento olvidé a posta por no tener material suficiente para escribirlo. Pero creo que tengo la necesidad de hacer pública una opinión que seguro es compartida por un gran número de mentes pensantes, conscientes de todo esto.

Como muchos otros antes que yo, juré bandera prometiendo defender al Rey, a la Constitución, y ceder voluntario hasta la última gota de mi sangre por España. ¿Pero a qué España? Me pregunto ¿A mi España, una patria cálida que nos acoge a todos? ¿O la España de ellos, la corrupta de los favoritismos y las mentiras?
Sé que no es decoroso dudar de algo que está por encima de nosotros, algo tan longevo y honroso como puede ser la patria. A fin de cuentas sólo soy un pobre españolito que aún piensa que no tiene que pedir nada a su país sin antes ver qué puede ofrecerle a él. Y no
es justo exigir a la Nación algo de lo que puedes beneficiarte si con ello se pisa al vecino, al prójimo. Soy a fin de cuentas solidario con mi país tanto como espero que él lo sea conmigo, al igual que con el resto de mis congéneres.

Ya hace tiempo que, como aquel escritor, veo los muros de mi patria y no tengo nada más que hacer que sentarme y llorar por ella, de impotencia y de rabia.
He contemplado día tras día como la España que un día fue gloriosa y fuerte, imperio de imperios, se hacía digna de seguir siendo el ejemplo de otras naciones. Ahora, cuando la debilidad se ha impuesto entre sus gobernantes se ha ido convirtiendo paulatinamente en una cueva de ladrones, en una vergüenza a la que nadie dentro de las fronteras civilizadas quiere mirar.
Deplorable país, deplorable nación, deplorable sistema por el que la Legión desfila y dice estar dispuesto a defender como si nada pasase.
Veo a todos esos jóvenes, como marionetas de una ministrucha, un ente político sin alma ni instrucción alguna. Con el coco lleno de serrín cada uno de sus mandos (más políticos que los políticos) cegados por otros asuntos que no son el cumplimiento del deber con su patria, sino con los patrones que pagan mensualmente su salario.

Los padres de la Constitución obligaban a los españoles a crear un vínculo con su patria, a servirla con las armas o con su habilidad (la prestación sustitutoria); el apartado tercero “
un servicio civil para el cumplimiento de fines de interés general”. El interés general que beneficie a España.

 Creemos que hemos progresado. Que vivimos en el futuro que nos prometió Europa. No hemos hecho otra cosa que volvernos señoritos. Creyendo que al pagar impuestos (de los que, obviamente, se nutre nuestro ejército profesional) nosotros podemos dedicarnos los domingos a ver el fútbol acallando nuestra conciencia en cuanto a nuestras obligaciones con la patria.

¿Pero puede imponerse por ley el amor a la nación? ¿Pueden obligarnos a amar algo que no se ama? Rotundamente no. Pero es obligación de los tres poderes el permitir que aquellos que deseen servir a los intereses de España, aunque sea temporalmente, puedan hacerlo. La oportunidad siempre debe estar garantizada, no las trabas y la desinformación.
Como suele pasar en las naciones que han sido intoxicadas de libertad sin aprender previamente de su historia y del sacrificio de los hombres que dejaron en ella su huella, nos hemos embriagado con el progresismo despreocupado. Sí, esa mentalidad perezosa que sólo sabe pedir y exigir 
derechos, pero que no entiende ni quiere entender que junto a ellos coexisten deberes. Esa evasión de las obligaciones ciudadanas nos ha hecho desagradecidos en todos los ámbitos de la vida pública. Y esto nos viene porque la ingratitud tiene su origen en el desconocimiento del valor de las cosas.
Sin embargo, no se puede traicionar a la nación por tener uno las libertades personales que cree que se merece: no se puede odiar a la tierra que te da las oportunidades y las ventajas, que te sostiene y alimenta. Que es el sustrato del resto de situaciones beneficiosas de las que uno dispone.

 Como un hijo que odia a sus padres metódicamente por el hecho de ser sus padres... Ser un desagradecido patrio es, por desgracia, lo que está de moda. No respetar ni lo que a uno le pertenece y que tiene el derecho y el deber de mantener.

La sociedad, la juventud y la moral de todos tolera estos actos al no condenarlos. La sociedad tolera la cobardía de sí misma al no condenar los actos de sus representantes. El pueblo consiente que existan políticos que traicionan a la nación a la que supuestamente representan. Y me pregunto ¿Nadie va a hacer nada? ¿Vais a seguir de botellón, bebiendo y fumando mientras vuestro país se va a la ruina? ¿Vais a seguir culpando cínicamente a los políticos cuando quienes no lucháis por vuestra libertad sois vosotros?
Hipócritas, hipócritas patrios.
Y todo esto, como siempre, os dará igual mientras nadie os legisle y regule el pan y el circo. U os quite la posibilidad de ganar una paguita fácil. Un puñado de euros con los que comprar vuestra atención, vuestro voto y vuestro silencio. Dinero que, a fin de cuentas, no deja de ser un puñado de deseos de mierda.







Sois la juventud de España, sois la nación española del mañana. Un pueblo fuerte y valiente que ha luchado por su autodeterminación cuando no ha tenido ocasión para autodestruirse.
¿Donde está esa fuerza y esa valentía de superación garantizada por los derechos que tanto reclamasteis? Gritar públicamente el “Viva España” en dos actos anuales (mientras que sea otro quien sangra por ella) no es patriotismo, no. No 
si no se trabaja por plasmar ese sincero deseo en un futuro de grandeza cada día. No es patriotismo, sino hipocresía. 

Cuando seáis conscientes de que en nuestra sociedad impera una moral cambiante, cainita, que os empuja a anteponer vuestros sueños, el bienestar y la imagen nacional por un miserable sueldo, descubriréis que no amáis verdaderamente a vuestra nación. Porque, por lo general (y sin ánimo de criticar el progreso personal), vuestro trabajo, vuestra ocupación y vuestro propio ego (ese que tanto os esclaviza) se superpone sobre vuestro país.
Esa concepción tan generalizada es lo contrapuesto a la moral castrense. Donde la palabra "servicio", como acto de servir, viene a ser la justa entrega, íntima y pública, de la fuerza de uno mismo en interés de la nación. Servir a España es y será siempre mucho más que portar orgulloso su bandera en un mundial de fútbol.

No sois conscientes de lo que verdaderamente está pasando en este país cuando hasta el menos docto en la materia puede percatarse de que la población no sólo no desea luchar por su nación ni por sí misma, sino que corre a rendir culto al cuerpo y al alma del mejor postor. Por treinta monedas de plata.

Un acto que congregó a más de media ciudad de Jaén en beneficio de su bandera y de la buena imagen de su Legión no inspiró la voluntad de agruparse para defender sus derechos, su buena imagen, su prestigio y animar a la fuerza y la unión nacional. Esa misma unión destruida por los “representantes” que prometieron defenderla y mantenerla indemne.
¿De qué sirven todos esos gritos de amor patrio si no se trabaja, si no se lucha por la nación?. ¿De qué sirven los laureles y los honores a los caídos si los que viven hoy no son capaces de luchar por su memoria? Cada momento que sigo recordando el acto del viernes me da más vergüenza ajena, me da más repulsa por el pueblo que ni sabe, ni quiere saber. Que se afana en atarse a su propia incultura mientras eleva alto los mitos que cree que le aportarán la salvación del inminente destino. Cuando se ha sembrado la discordia en un pueblo que ni lucha ni puede luchar por lo que dice amar.

"En ningún lugar he visto a tales leones conducidos por tales corderos".
   General Max von Gallwitz (1852–1937)

miércoles, 5 de octubre de 2011

Indignaos, pero seguid remando.

Horas antes del 15 de marzo de 2011 se expanden mensajes de indignación por todo el ciberespacio. Se concretan quedadas en zonas céntricas de Madrid, Barcelona y otras capitales de provincia. El grupo “Democracia Real Ya” ha aparecido en los medios días previos a la macroreunión, y ahora, se ha extendido con un dudoso programa entre cientos de jóvenes (y no tan jóvenes) que ven la panacea de sus males en forma de manifestación pacífica.

Decenas de periodistas y sociólogos quisieron dar explicación a este fenómeno desde el punto de vista de la conspiración. Incluso parte de esas personas que en su día formaron parte del movimiento, dejaron su puesto al ver “extrañas” influencias políticas existentes dentro de la comuna, que se había formado de manera “espontánea”.

Al final, todo quedó en nada, como muchas cosas en este país. Los argumentos fueron más un sueño que una posibilidad, y las clases medias que se vieron tentadas a seguir, a resistir por la causa, abandonaron sus puestos. Los indignados quedaron abandonados, mal vistos y hacinados en un poblado chabolista que ellos mismos levantaron, comiendo, como no, de la caridad estatal.
Tuvieron valor de luchar contra el sistema, de afrentar a la policía, a los elementos, a la opinión pública. Hoy son una imagen putrefacta y vergonzosa de nuestra sociedad, apodados jocosamente “perroflautas”. Y, créanme cuando digo que han sido la última oportunidad fallida de un pueblo que veía la insurrección autónoma e independiente como una posibilidad de éxito contra la injusticia promovida, defendida e institucionalizada por parte del Estado.

Hoy ya nadie quiere levantarse; prácticamente nadie quiere parecerse ni asemejarse a ellos; nadie quiere luchar, ya ni por lo suyo, ni por el pan de sus hijos.
Yo mismo, cuando presencié en los medios el germen de una viable insurrección popular, sentí cierto miedo y cierta complicidad al mismo tiempo. Sentí ganas de unirme y de utilizar mis capacidades para dirigir esa revolución hacia una victoria claramente segura...

Pero no. ¿Quién soy yo para hacer eso? Nosotros somos los que hemos presenciado caer al pueblo en un ademán de inconformismo. Somos los indignados de los indignados, los desilusionados de las mala imagen de nuestros revolucionarios. Somos un pueblo que siente asco de sí mismo, y asco de ciertas partes de ese pueblo que ha sido el que le ha dado la mala fama al hecho de “levantarse y luchar”.

El fracaso de la revolución hispánica llegó mucho antes de gestarse. Ni se estudió la historia pasada, ni se hicieron los deberes correctamente, y por tanto, no se puede aprobar.

Uno de mis profesores de Derecho Constitucional, ilustre catedrático de Universidad, nos dijo una vez durante unas jornadas dirigidas a los jóvenes: “Vosotros jóvenes, que tenéis fuerza para cambiar el futuro, sois los revolucionarios de este siglo, pero no con armas, no con la fuerza. Sois los líderes de la revolución silenciosa, la que se conquista cada día con esfuerzo y determinación”.

Yo no puedo estar más de acuerdo.

***

Plaza de Tian'anmen, 1989. Yo llevaba tan solo unos años en este caótico mundo cuando se produjeron los incidentes que, como estudiante de Derecho que soy, considero que cambiaron el pensamiento de una generación entera.

Se dio un límite oficial de 2.600 víctimas mortales, y cinco veces más de heridos: Estudiantes, gente del pueblo que otorgó sobre la escalinata sus peticiones en un manuscrito plegado. Lo entregaron DE RODILLAS a los comisarios políticos ante la mirada del mundo. Ellos no eran anarquistas, ni marxistas, ni perroflautas. Ellos no querían destruir el Estado, sólo querían ser escuchados y provocar el cambio, un cambio positivo, no la revolución.

Justo al día siguiente, un padre (anónimo, que tuvo que huir del país para salvar su cuello de los maoístas) que había perdido a su hijo en los “enfrentamientos” (que no fue más que una carga indiscriminada de gente armada versus gente desarmada) se plantó allí con unas bolsas, le plantó cara a una fila entera de carros de combate soviéticos hasta que fue sacado de allí por otra gente.
Las cámaras del mundo, el pueblo chino, la humanidad entera, contempló ante sus ojos que un sólo hombre puede marcar la diferencia. ¿Por qué no hemos aprendido? ¿Por qué el pueblo, la juventud española, no ha trabajado para ser así? ¿Por qué, en lugar de enseñarnos a luchar conforme a nuestras ideas, se nos enseña desde la infancia a ser borregos y a no pensar?

No se puede construir un castillo sobre la arena. Esa es la idea.

De nada me sirven todas las leyes que están destinadas a mejorar el rendimiento escolar, a mejorar la sociedad juvenil. De nada sirven las protestas, ni las concesiones, ni los subsidios, ni las becas. Ningún intervencionismo juvenil va a ser positivo a la largo plazo si antes no se hacen unos buenos cimientos sobre los que edificar la política social.

¿Qué arena? Se preguntará usted.

Nuestra juventud ha cambiado a peor, le pese a quien le pese. Los augurios de los decostructivistas como Nietzsche (hace 100 años) tenían razón si miramos y analizamos a día de hoy un Instituto español (incluso me atrevería a decir "europeo") elegido al azar.

Nihilismo generalizado, caos institucional, vacío moral. La destrucción de los valores de nuestros padres, sustituidos por los de sus hijos, que no valen nada, básicamente porque la mayoría han salido de la MTV, de los 40Principales y de otras fuentes de incultura nacional, sin contar el pan y el circo televisivo y de la desinformación que se administra en vena a todos por igual.
Vivimos en una sociedad en la que el hijo debería enseñar a leer a su padre. Y sin embargo, hoy es el padre quien ruega a su hijo para que. al menos, asista a las clases.
No existe la voluntad de aprender, no existe ese valor por el conocimiento. El clásico joven ansioso de aprender está hoy martirizado, criticado y estigmatizado por una panda de hedonistas metrosexuales de gimnasio, adictos al narcisismo y al botellón.

El adiestramiento sofista de la dialéctica, que hace décadas se consideraba como el cénit de la experiencia de un jurista, hoy día ni se sospecha. Se ha perdido la voluntad de luchar.
Tal es el caos que los catedráticos de Derecho Internacional tienen casi que rogar a sus alumnos a leer “Rebelión en la granja”, para que al menos pueda entender sus explicaciones gran parte del alumnado que asiste por inercia a clase.

No hay derecho a esto. Somos jóvenes y queremos tener el pollo deshuesado y sin piel en nuestros platos, y que lo pele nuestro padre o el Estado. Pollo salido del pesebre pagado en forma de votos, que sí tienen más valor que la moral.

El espíritu de lucha no tiene validez práctica, sólo teórica. El bien y el mal se mezclan tanto que ahora sólo sirve el criterio de la mayoría, y uno solo, como individuo, teme alzarse y decir: “yo no estoy conforme”.

“Cuanto más grandes son las escuelas, más pequeñas son las cárceles”. Sin embargo, el Hombre libre se crea cada día, la política nacional e internacional tiene que alentar a la libertad de los individuos, no dando jamás lugar a maquillar el Derecho Positivo con artimañas partidistas que sólo benefician a un grupo, o a dos, o a tres, atendiendo a intereses económicos y comerciales de unos,ignorando el bienestar del pueblo, que es donde reside la verdadera soberanía.
O eso han querido vendernos incluso antes de 1978...



*Foto de Alexander Rodchenko, cartel para la oficina de publicidad estatal de Leningrado (1925)

viernes, 30 de septiembre de 2011

Vive y deja vivir


Hay que legislarlo todo. El Derecho debe acaparar la totalidad de nuestra vida
a fin de hacernos la vida social y personal más eficiente, eficaz, y sobretodo, segura.
No es lo mismo actuar sabiendo que se está cometiendo una falta o un delito,
que actuar sabiendo que no se comete. De ahí la máxima de que
“todos deben conocer las leyes por las que se rigen”, y el principio de Publicidad de las mismas.


Una población que usa el derecho en un ámbito de su vida, casualmente,
se siente más segura que otra población que no lo usa.
El Derecho da, como es normal, seguridad jurídica, seguridad personal; s
e sabe cuáles son las leyes bajo las que uno ha de regir su día a día, su existencia,
la vida de sus hijos, su trabajo, su vida. La situación de seguridad anula el miedo y
si se elimina el miedo, se crea una condición de pseudolibertad de la que 
todos los individuos pueden gozar.

El Derecho también es restrictivo, pero sólo puede tener cabida cuando se crean normas
que se basen en el precepto de empatía universal,
o ley natural “no hagas a los demás lo que no quieras que te hagan a ti”.
 El resto de leyes que se opongan o distancien a este precepto, deben ser,
automáticamente, derogadas. ¿Por qué? Porque no se puede poner una barrera
a los derechos de las personas para asegurarnos la soberanía de unos pocos,
o el bienestar comunitario de otros.

miércoles, 21 de septiembre de 2011

Resumen de: Falsa idea de democracia socorrida

Allá por el siglo XVIII, una serie de señores muy inteligentes y "liberales" que tenían tiempo, dinero y ganas de pensar, copiaron una idea de la Grecia clásica fruto del pensamiento aristotélico. Dicha idea venía a decirnos básicamente, que el hombre tenía que defenderse de otros hombres que le atacaban, y que para ello, debería intervenir siempre el Estado. Y así mismo, garantizar unos derechos que organizasen el cotarro, dando libertades civiles y recortando poderes de los altos estamentos (si no, erradicarlos por completo).
Pero no solo eso, pensaron también que el Estado podía atacar si así quería, a sus electores, y por tanto, cuando eso empezó a importar después de la Edad Media en la que todo el mundo se mataba, surgió la idea de los tres poderes independientes unos de otros: la división de poderes del papá Montesquieu. Que nos explicaba que el Estado se debilita, se divide en 3 fragmentos, y que las personas tienen derecho a parlamentar sin que le saquen los dientes.

A los liberales del siglo XVIII les encantaba esta idea. Teniendo en cuenta que vivían bajo un Estado absolutista en el que mandaba el rey por voluntad divina, no era difícil encontrar detractores y fanáticos libertarios por todas partes.
Así se dio rienda suelta al constitucionalismo y la democracia, conceptos europeos y americanos que partirían de una serie de ideas como “soberanía popular”, “liberalismo económico”, “igualdad de derechos”, etc… Sin embargo, con toda esa serie de conceptos ocurre como con la mayoría de sistemas políticos basados en el liberalismo sea cual sea su tinte izquierdista: No funcionan.

Hablo desde la experiencia que el tiempo nos ha dado, desde el comienzo de la era democrática española hasta el año 2011. Y sólo he podido ver fracaso tras fracaso descontando honrosas victorias en el ámbito social.
En primer lugar, es generalmente sabido que al pueblo español no se le da muy bien eso de pensar y decidir libremente, lo cual, la idea de la democracia resulta peligrosa cuando descubres que, sin oposición popular alguna, hay otras personas y organismos que te convencen (o te coaccionan...) para pensar y decidir por ti.
El pueblo español es un pueblo servil en sus orígenes, obediente en sus convicciones (si las tiene) y fiero en cuanto a su oposición organizada a lo que no le gusta o no le conviene. O al menos, así ha sido históricamente... Un pueblo dócil que bien dirigido dominó el mundo y estableció un Imperio, pero que mal organizado, ha perdido el 95% de su potencial.

Según la Constitución "la soberanía reside en el pueblo", otra mentira más de nuestra falsa democracia: A nadie nos preguntan a la hora de legislar, y ese es el problema, la representación popular de para con las leyes.
Ya que todos sabemos qué cosas sobran y qué cosas faltan en este país. No deja de ser una opinión unánime que a nuestros líderes no les apetece escuchar: No estamos contentos con ellos ni con el sistema.

Lástima que no podamos hablar así de sus gobernantes.
Durante toda la historia, cada uno de los jefes de Estado han intentado lucrarse con la causa política, unos más que otros, claro. Prevaleciendo la izquierda como el efecto más demoledor para las arcas públicas en políticas tan sinsentido como travestir al muñequito rojo de los semáforos, crear obras públicosociales innecesarias, subvencionar minorías, problemas o causas que poco o nada aportan realmente a la sociedad. Y sin contar los ministerios de dudoso interés nacional, o el excesivo número de cargos, asesores, coches oficiales y otros gastos que de nada sirven para enriquecer al país.

Camaradas, nos han vendido y nos están comprando los mismos individuos que nos salvaron de la esclavitud del Antiguo Régimen hace poco más de dos siglos... Y estamos casi peor.

sábado, 10 de septiembre de 2011

El rival de lo que tú eres

Es triste llegar a la temprana conclusión de que la soledad es un camino obligatorio en la vida. El intentar abrirse paso en esta vida y darte cuenta de que la gente de la que te rodeas no te necesita, cuando posiblemente, a causa de alguna explicación psiquiátrica, tú sabes que necesitas sentirte necesitado.

Es entonces cuando caes en la cuenta de que en la realidad del mundo, tu felicidad no importa lo más mínimo, salvo a ti y a los tuyos, a veces. Atrapado en una realidad, en un país, en un entorno que sabes de sobra que no solo no te conviene, sino que además no te llena y te es hostil.

Salir a entretenerte, a desfogar, a añadir una excepción a esta noche de “ocio” en lugar de “negocio” para tan solo darle una oportunidad a tu vida y creerte así que estás haciéndolo bien, que puedes sobrellevar todo esto.

Rodearte de amistades que parecen muy felices, ¡y diablos!, ¡en algunos casos hasta lo son realmente!. Podrían las malas lenguas decir: “tu problema es de envidia hacia el prójimo, saben compartir sus vidas con una mujer o saben manejarse sin nadie”.

No, no es tan simple como eso, la verdad. Pueden darme las seis de la mañana escribiendo, pasar los días sin un ápice de interés por vivir, usar toda esta fuerza, toda esta juventud interna y reprimida. En criticar, en destruir, en derrumbar la moral existente y los métodos tan “actuales”, que parece que a la larga y por una mera cuestión de tradición... funcionan.

No es celos en absoluto, es incomprensión, una incomprensión absoluta. Y critico por ese u otro motivo, todos los días mi mala suerte, mis defectos derivados de mi temprana sociopatía. Incluso llego a desearme ser un estúpido, un vacío de mente, un trozo de madera como ellos para conformarme con la primera zorra pintada que se me pudiera acercar. O que a causa de mi supuesta astucia, yo mismo pudiera engatusarla para hacer lo justo con ella. Pero ¿quién sería yo entonces?, ¿no perdería todo aquello por lo que supuestamente lucho?.

La pregunta que me mantiene en vela esta noche, la duda que no para de rondar mis días de inexplicable sufrimiento es: ¿Merezco esto?.
Partiendo de que la vida es injusta y los seres humanos a parte de estúpidos, somos ingenuos: ¿Por qué tiene que ser esta mi condenada suerte?, ¿tan difícil es encontrar esa aguja del pajar que te cambia la vida?


Socialmente le he dado la espalda a mi generación entera, le he escupido a la cara a la juventud, a sus modas y sus quehaceres nocturnos. Y no solo eso, además, partiendo de que soy un individuo capaz de darle una patada al avispero y sentarme serenado a afrontar estoicamente todas las picaduras que puedan venir, considero que me importa una mierda todo lo que tenga que ver con los nuevos y “modernos” aspectos sociales.

Puedo provocar la blasfemia y la afrenta con cualquiera que sea capaz de entender mi sistema de “violenta crítica constructiva”, incluso absurda a veces, y no me importa. De echo, me siento orgulloso de ser así, de poder mostrarle con mi carácter al mundo que no los necesito. Y en vista de la sinceridad que hoy día buscan las que buscan; soy lo suficientemente sincero como para decirlo.

Es extraño cuando, sin embargo, he nacido para liderar a unos y a otros, he crecido con la ilusión de poseer las cosas más vitales antes de crecerme en otras más mundanas, y a día de hoy parece todo el mundo al revés.

Y no hay manera. El mercado de las parejas está aun inexplorado, y sólo se piensa que con un “eDarling” puedes arreglar el mundo de las parejas respecto a lo vacío y gélido que lo ha dejado el universo de las telecomunicaciones.

El hombre y la mujer deben ahora convertirse, si así lo desean, en una especie de producto comercial; expuesto al público 24 horas al día, y que los interesados (con la previa permisividad del usuario) puedan “leer el prospecto” o comprobar los “materiales de composición” de aquello en lo que están interesados en adquirir. Por ende, se necesita darse a conocer en una plataforma segura y veraz, en la que la confianza lo es todo. Confianza que no suele estar.

Por pura estadística, tu pareja perfecta no tiene que ser un vecino o vecina de tu ciudad, más bien todo lo contrario. Si se dejan a un lado los prejuicios europeos y nos internacionalizamos cada uno como individuo en un sistema a gran escala, tarde o temprano nuestra probabilidad de encontrar lo que buscamos y de que nos encuentren debe aumentar.
La pregunta es: ¿Estamos preparados para ello o aun no?

miércoles, 7 de septiembre de 2011

Unión de Comunidades Socialistas Soviéticas Hispánicas

Hasta el día de hoy, he creído siempre que en un pueblo en el que se presume la democracia, el pueblo tiene verdaderamente la soberanía del Estado. Las leyes se hacen para beneficiar al pueblo y poder mantener un sistema de Estado del Bienestar.

Pero no, todo es la misma mierda, la misma falacia bolchevique de 1917, la misma basura socialista de siempre. Con la excusa de la libertad, los gobernantes de nuestro país nos han dirigido a la bancarrota, más de 7 años comiendo sin pagar, sin dar un maldito palo al agua, sin tener ni pizca de decencia ni caridad por su pueblo. Eso con la excusa de la democracia. Los comisarios políticos rondan en cada acera, en cada esquina, la guardia roja se ampara en sus derechos para ejercer el mandato de apalear al disidente, por mucha razón que tenga, para luego irse a su casa a descansar y a beberse lo que les destila Stalin.
Una oposición sin cojones para luchar, para levantar a las masas, para, con todas las de la ley, expulsar a esos incultos sifilíticos, rojos chaqueteros de la visa de oro de nuestra nación.
Todos, todos son unos traidores, todos maman de la loba cuando les toca, y sin embargo, siempre se olvidan de fundar la gran ciudad.
Alta traición es el delito cometido por los mandatarios cuando quebrantan las leyes y estrangulan al pueblo con las que aprueban por mayoría. Los que sí que pensamos somos conscientes de lo que pasa, y basta ya de cortinas de humo joder! no nos importa el Mundial, no nos importa la
Champions, no nos importa la oposición a la tauromaquia en Cataluña, ni la guerra de autonomías, ni la mierda con la que rellenáis cada día el hueco en Antena3. No nos importa vuestro pan y circo ni la palabrería con la que compráis los votos de los indecisos.

El pueblo que de verdad sabe pensar, reclama la cabeza de los traidores en la puerta de la Moncloa, el poco pueblo que no está muerto de hambre con 400€ al mes, ni es maricón o lesbiana, ni es socialista de los que vota con las tripas porque es lo único con lo que puede pensar. No, el pueblo que sabe escribir y leer más allá del "Hola" y del "Qué me dices", esos.
No distingo a día de hoy la Unión Soviética de mi querido país, no, no la distingo salvo por el nombre, el clima y la lengua que se habla. El pueblo está entontecido, las políticas y redes sociales siguen drogando a los jóvenes para que no se alcen en armas contra esta panda de impresentables. Los militares temen oponerse a nada porque los ponen en paro, los deshonoran o los destinan a Afganistán con solo un billete de ida. ¡Camaradas!, ¿qué cojones os pasa?

Los medios de comunicación, hipotecados, incapaces de decir la verdad por miedo al paredón del expediente y al libre despido. Buenasfuentes mediáticas que ocultáis cómo está el país por entregar mierda gratuita para nuestro cerebro todas las noches.
Cabrones corruptos, tiesos sociatas bolcheviques de la izquierda, aperrados tradicionalistas insidiosos y vengativos fascistas de la derecha, todos sois participes de lo que está pasando, y nadie hace nada, nadie dice la verdad.
Os encerráis en el Congreso para seguir rebuznando y echaros la culpa unos a otros, incapaces de asumir públicamente vuestras culpas, incapaces de proponer nada que no atente contra la libertad para, verdaderamente, hacer algo en condiciones por este país.
Vosotros, instituciones de crédito que siempre habéis gozado de tener la fuerza que mueve, levanta y hace prosperar a la sociedad, acabáis de nacionalizar el dinero del pueblo. Financiáis la deuda pública que sigue pagando los restaurantes de 5 tenedores en los que comen los ministros y el paro de los parados, sí, vosotros, que habéis socializado lo privado, ayudado a destruir la riqueza, las empresas, la iniciativa privada, para alimentar a la bestia que, os aseguro, no os va a pagar lo que os debe.

Un ejercito de capados, que a causa de decisiones políticas y europeas no pueden ni defenderse ante ataques en misiones extranjeras, mandos militares que solo saben gritar el "¡Viva España!" y no tienen pelotas para echarle frente al verdadero enemigo de la nación, a quien verdaderamente ha diezmado el valor de sus hombres imposibilitandolos para la GUERRA (no para la DEFENSA en misiones de """""paz""""").
Vosotros, civiles también, que jurasteis defender España, al Rey y la Constitución con la última gota de vuestra sangre, no estáis cumpliendo, no estáis obedeciendo a vuestro corazón. Mientras vuestros mandos se inflan de wisky al lado de la “caba” Chacón, vosotros miráis a vuestro alrededor, a vuestro amado país fragmentado y que cada día os odia más. Sin comprender por qué, a pesar de vuestra fuerza. España se arruina y se seca.

Estalinistas, pro-abortistas, feministas, liberales, recaudadores de impuestos, incultos pro-Esteban, lameculos del partido, acallados del sindicato. Traidores a esta nación, pasándoos las leyes basura que creáis por los mismos cojones para ver si así funcionan. Todos sois unos traidores al país que representáis al que arruináis comiendo a carrillos llenos y sobre el que habéis jurado lealtad. Todos habéis hipotecado a mis nietos mientras los vuestros seguirán viviendo de vuestro sueldo vitalicio y estudiando en los mejores colegios privados. Traidores al estado, traidores a la Democracia, traidores a los valores del buen español, traidores a la libertad que tanta sangre nos costó.