martes, 21 de febrero de 2012

Los estudiantes insurrectos.

Lejos de parecer un disidente que va en contra de la Revolución o un conservador fascista que se excita contemplando cómo los agentes de la autoridad martirizan a los jóvenes, tengo que enunciar sin más demora mi parecer acerca de la llamada "Primavera Valenciana", que sea como fuere, a mí me sigue sonando a paella.

Creo que he de pronunciarme respecto a algunos vídeos salidos de las entrañas de la web (provenientes del teléfono de última generación de algún paseante de libros) subidos a la red vía Youtube para mostrar a los que no nos manifestamos activamente, la mala praxis de los agentes de la autoridad en ciertas localidades de España.
Os remitiría a un enlace donde figura "qué hay que hacer", siendo un agente, en caso de tener que actuar contra "civiles" en medio de la vía pública (manifestaciones con exaltados, altercados callejeros, infructuosos partidos de fútbol con hinchas que se les va la olla, etcétera.), pero la verdad; mejor que lo busquéis por vosotros mismos, que estar está.
Que no se os olvide que vivimos en un Estado de Derecho, de "Derecho a guardar silencio" en muchos aspectos de la vida pública, claro está, quizás demasiados.Aún así, sucede que tan ilegal es darle "una galleta" a un quinceañero, como decirle "Hijo de puta" a un policía que actúa en ejercicio de sus funciones. Las cosas como son. Eso sin tener en cuenta que para que se produzca lícitamente una manifestación de determinadas características es necesario el permiso del Ayuntamiento de la localidad. No podemos hacer las cosas como nos plazca amparándonos en nuestros designios ciudadanos.
Sea como fuere, sin duda el Código Penal es para todos los españoles.
No estoy aprobando en absoluto la mala praxis policial ni el uso desmedido de la fuerza. Pero tampoco les estoy dando toda la razón a los jóvenes que pretenden hacer la revolución marxista de su generación (muchos más golpe de clik que de otra cosa), generación cansada, generación desinformada, tecnológica y Ni-Ni en gran parte, pero generación al fin y al cabo. Peleando exaltados por la causa de otros. Combatiendo al "aparato opresor del estado" por orden de sindicatos y políticos que se frotan las manos y que, no nos engañemos, no van a recibir ningún pelotazo en una carga policial.
No señor, hay más hambre, más desgracias, más penurias y más problemas en este continente que un puñado de adolescentes insurrectos que creen que van a ganar la guerra al Estado llevando pañuelos palestinos y defendiendo los supuestos derechos existentes en un periodo histórico que nunca vivieron (la ansiada y mitificada II República, de la que sólo se suele contar la mitad, lo que más interesa a ciertos individuos).

Señores, despierten y no se dejen engañar por los titiriteros con mal perder de la izquierda más reaccionaria, que los hay por todas partes. Hace días un señor de la oposición del actual Gobierno dijo (con un tono ciertamente amenazador) en el Parlamento que sacaría a la gente a la calle. Así ha sido y así es. Con repercusión negativa para el que sale a la calle, no para el que invita a la protesta. Como siempre pasa.

Tampoco quisiera entrar en la legitimación de las manifestaciones que se han producido (que para empezar se han hecho sin pedir los permisos locales pertinentes), para eso tenemos la Ley Orgánica 9/1983 del 15 de julio (artículos 8 al 10) que regula uno de tantos Derechos Fundamentales que, teóricamente, tenemos.

No obstante esos pobres adolescentes no saben que les están utilizando como carne de cañón, como muñecos de feria, como punta de lanza en una serie de juegos políticos de los que ellos no van a resultar favorecidos ni lo más mínimo. Y si alguien dice lo contrario les aseguro que miente. Aunque lo gracioso sería ver a uno de estos yogurines indignados hablando de "la crisis".
El colmo de la situación es presenciar como los menores Ernestos Guevara de España enmiendan la plana a sus revolucionarios ancestros. En el seno de la sociedad del iPad.
Lo mejor que puede uno ganar de un hecho así, no es ni más ni menos que un par de palos, un par de sopapos, o que te abran diligencias policiales por supuestos delitos contra el orden público o contra la autoridad.A pesar de todo, os animo a que miréis la legislación Civil y Penal respecto de menores de edad (Ojo, SÓLO MENORES DE EDAD), que la cosa, como veréis, es más fácil para unos que para otros. Y ya que no pueden ser encarcelados (ni 72, ni 20 ni 2 horas, ni media) según la Declaración de Derechos Humanos y los Derechos del Niño. Así pues: ¡Viva la revolución!.

Y me repito para darle énfasis: Mayores problemas tiene, tendrá y ha tenido España para que ahora vengan estos y nos presenten su vida como una cadena de infructuosas desgracias educativas, o como un drama. Un drama lleno de garantías constitucionales. Porque si es drama y martirio juvenil (a cambio de las tediosa obligaciones de una formación PAGADA) hacer una costosa revolución a través de un iPhone pasado de moda, unos padres "sobreprotectores", un techo a compartir con tu familia y una paga semanal supuestamente insuficiente para las cuantiosas necesidades y gastos de un diecisieteañero...
¿Yo dónde tengo que firmar? ¡Arriba el drama social! ¡Arriba la revolución!

sábado, 4 de febrero de 2012

La venganza de los mártires

La sociedad de hoy escucha muy de tarde en tarde la palabra "mártir". Seguramente la probabilidad de que esta palabra sea usada en un contexto cristiano es cada vez menor, ganando terreno el Islam más radical como "hacedor" de mártires actualmente.
No hay que ser tampoco muy "del tecnológico" para saber qué significa "mártir": Es un humano que muere a causa de su condición religiosa (o incluso política) y que si no resulta perseguido y matado de manera brutal, pudiendo él ceder, renunciando a su fe (o lucha), no es considerado como tal.
Pues sí, ¿por qué no?. Pocos recuerdan ya los martirios (mártir -> martirio) y los asesinatos de algunos santos por parte del Imperio Romano u otras potencias, igualmente bestias. No obstante, mientras se escribe esto, los mártires del presente se forjan en las calles de algunas ciudades de Oriente Medio, del norte de África o de Sudamérica. Las familias de aquellos que se inmolan o son asesinados exhiben carteles con sus caras y mensajes "extremistas", exaltando la figura de fes familiares muertos en el combate, en esa lucha vital que está, en ocasiones, estrechamente ligada con la subsistencia, no sólo con la fe.

Pero, ¿cómo empieza todo esto? El término se acuña con uno de los mártires más famosos de la historia, conocido como Jesús el Nazareno, Jesús de Nazaret, Jesús, Jesucristo, el niño mágico de Belén, como lo quieran llamar. Vivió y actuó en un contexto histórico un tanto inestable; desligando sus ideas casi por completo del judaísmo para crear, conforme a su imagen y el mensaje del Padre, una religión que se basa en una doctrina que hoy todos podemos conocer y recitar más o menos bien. Pero no va por ahí el tema.
El caso es que por sus actuaciones "antisistema" y revolucionarias, Roma le echó el ojo; y no precisamente para hacerlo miembro honorífico del Imperio (por aquel entonces), sino para perseguir y erradicar todo lo que fuese contra la doctrina romana (y por consiguiente, el monoteísmo). Es decir, con aceite hirviendo, flechas, crucifixiones, parrillas, torturas, y vamos, a lanzada limpia.

Jesús de Nazaret, por tanto, es perseguido allá donde va, seguido muy de cerca por la Gestapo romana hasta que, según nos cuentan, Judas le vende por calderilla y es puesto a disposición judicial, digo, a disposición de Pilatos, al servicio del Imperio. Jesús creó una doctrina que luego sería extendida, moldeada y distribuida por sus discípulos y apóstoles mientras él cae inevitablemente en la lucha: es martirizado y crucificado. El primer mártir del cristianismo fue inevitablemente su creador.

Todo parece que se acaba ahí, pero resulta que eso del monoteísmo cuaja en Europa y en Oriente. Tanto los romanos que le dieron muerte a Jesús, como los pueblos (mal llamados) bárbaros (extranjeros), se cristianizan pasados unos años de estos acontecimientos. El emperador Constantino declara el Cristianismo como religión oficial del Imperio, y por mandato imperial, a misa todos y que a nadie se le ocurra matar un cristiano más sin causa justificada. Atrás quedaron entonces los mártires apaleados bajo el estandarte "Senatus PopulusQue Romanus".
No obstante, la cosa no termina aquí. Los romanos, muy pícaros ellos y como buenos latinos, dedicaron sus últimos días al vicio y a la depravación al más puro estilo de Las Vegas. Los pueblos bárbaros de las Galias y de las provincias que Roma se anexionó (a palo limpio) empiezan a fortalecerse bajo el dominio y las arengas de líderes tan carismáticos como Atila (llamado luego "El azote de Dios") y cómo no, se llevan el crucifijo a la guerra, hecho que ya me va pareciendo algo reciente... ¡Por Júpiter, y tan reciente!.

Las invasiones se producen continuamente, los romanos, agobiados y dados a la mala praxis de las comodidades urbanas, empiezan a oír rumores de que la imagen de Roma está en peligro. Muchos huyen a las villas alejándose de las ciudades, evitando los impuestos y los mundanos quebraderos de cabeza (para ser luego cazados, robados y expoliados, por los bárbaros, claro). Divide y vencerás.
Roma cae definitivamente en el 476, es saqueada e incendiada, consumándose así la venganza del mártir original. Irónico, ¿verdad?: 476 años después del cruel asesinato de un rebelde, la doctrina de ese mismo rebelde y sus apóstoles es el arma arrojadiza que impulsa a los opositores de Roma contra ella misma, y es destruida y reducida prácticamente a cenizas.

¿Qué nos enseña esta breve lección de historia? Muchas conclusiones, muchísimas.
Una de ellas es que la fuerza de la fe y de algunas ideologías mueve montañas... y ejércitos.
Otra es que los mártires de hoy son la motivación (bélica, intelectual, religiosa, imperialista, etc.) del mañana, sobre todo para aquellos que sufren el acoso de una potencia opresora.
Inevitablemente llegamos también a la conclusión de que la fe o la ideología, usada adecuadamente, puede ser más estimulante que la espada, siempre que se utilice conjuntamente, claro. Y a ser posible, prescindir de la espada y recurrir a las armas automáticas. Más eficaces que cualquier escrito.

La conclusión que más me gusta es la aplicación metafísica y naturalista (e iusnaturalista) de la tercera ley de Newton:
"Con toda acción ocurre siempre una reacción igual y contraria: o sea, las acciones mutuas de dos cuerpos siempre son iguales y dirigidas en sentido opuesto"

Aplicado al presente, es como la aproximada idea tabernera del Karma:
Tú le tiras una piedra al coche del vecino, y el vecino, sin querer, le pega fuego a tus arbustos de azaleas.

Y la historia nos demuestra que la "acción-reacción" se cumple en la naturaleza; Casi todas las culturas tienen frases y citas sobre esto. Lo que nos lleva a preguntarnos: ¿Qué pasará en España actuando como actuamos ahora?. La respuesta no la tiene el autor de esta entrada, que es tan solo un escritor amateur sin dote alguna de adivino, televidente, mago, cartomago o similar. Pero se ve venir desde hace un tiempo que algo caótico se cierne sobre España, y sobre Europa.
Las víctimas de nuestro modo de vida, de nuestros prejuicios, de nuestras paranoias, de nuestras absurdas ideas, en un tiempo (quizás no serán necesarios 476 años) serán declarados "mártires" y como hijos de los hombres que son, reclamarán su justicia, ellos, sus familias y sus adeptos.
La "justicia" de los mártires será mal llamada "venganza" por quienes golpearon primero, y como si fuese una ola, arrasará a los débiles "romanos" de este siglo, mientras ellos, dados al vino y a los lujos desmerecidos, no sabrán dónde esconderse.
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«Nos reservamos el derecho a tomar represalias [...] contra todos los países que toman parte en esta guerra injusta: Gran Bretaña, España, Polonia, Japón e Italia.».

«Estas operaciones se están preparando y las verán en el corazón de su país cuando estén prontas.»

(أسامة بن محمد بن عوض بن لادن ) Usama-bin Ladin.

http://www.elmundo.es/internacional/2014/11/23/5470d3a2268e3ea97e8b4580.html

lunes, 30 de enero de 2012

La moda que nos derrota

Busca en cualquier buscador la palabra “moda”, seguramente encontrarás todo tipo de ejemplos, tendencias, estilos, diseñadores y ejemplos de cómo el más claro de los componentes de socialización se hace imperar en el sistema social del siglo XX.

Y esto es así. Cientos de miles de personas viven de la moda, y no me quiero referir con moda a esas legiones de modelos o exmodelos que desfilan en ocasiones semidesnudas sobre una plataforma con música y flashes, no.
La moda es uno de los componentes más atractivos, adictivos y estimulantes al que a día de hoy se enfrenta gran parte de (por no decir toda) la sociedad en su conjunto.

La idea de la moda es filosóficamente aceptable hasta que llegamos al punto crítico, a esa parte teórica neofascista que toda moda, por antonomasia, tiene que poseer si desea triunfar o tener un leve éxito; esto es, expandirse, “colonizar”, multiplicarse y generalizarse con tendencia infinita sobre la población que la sostiene.

Para ciertos sectores de la población que poseemos ciertos férreos valores (no quiero dirigirme a aspectos religiosos, ojo), el caso de la moda es bastante desconcertante, sobretodo si ésta se inmiscuye en el campo de lo social y discrimina entre “adeptos” y “parias”, levantando claramente el debate y el conflicto social del borreguismo de siempre, pero aplicado a la costura.

Música, tecnologías, costura, forma de hablar, series, comportamiento, conducta de ocio, etc. Si estos factores se eliminasen de la noche a la mañana, la sociedad caería en un caos increible, y no me refiero a un estado de guerra, de situaciones conflictivas en las que cientos de personas pereciesen por balas y navajazos al reivindicar su música favorita, no.
Hemos experimentado durante los pasados años un cambio en la sociedad que nos acoge a los vivientes a día de hoy. Surgen las llamadas “tribus urbanas” y los ancianos critican que a sus nietos se le ven los calzones por encima de pantalones “cagados”. Y nadie se pregunta “¿qué está pasando?”, señores: ¿Cómo hemos llegado a esa situación?

II


Parecerá tópico que se le eche la culpa a la globalización, pero tristemente, tiene gran parte de culpa. Los rappers de todas las capitales visten su correspondiente ropita ancha, y se comportan del mismo modo que el “flow” de Eminem en un día de batalla de gallos, perfecto. Guardando las distancias con ciertos actos vandálicos, eso no le hace daño a nadie. El problema viene, como siempre, con la trayectoria.
No recuerdo ver ningún próspero rapero español que tenga más de 40 años y que se haya dedicado a eso desde los 15, básicamente porque en esos tiempos, en España ni se sospechaba ese estilo de música, pero quiero asegurar a los lectores que pocas veces en la historia han triunfado personajes que se dedicasen a hacer rimas dentro de un contexto de respeto violento basado en ego y más ego, y que menosprecia a todo lo que no pertenezca a ese grupo (al nazismo estatal le duró la cantinela unos 12 años, y os aseguro que tenía mejores bases y más aceptación popular que 4 andrajosos con “flow” y cadenas de oro).

No tengo nada en contra del rap, la verdad es que no me cuesta nada cambiar de cadena o de emisora cuando presencio algo del estilo y de “tirada nacional”, sin embargo, choca directamente la idea y concepción del ser humano a la que yo hoy soy adepto.
El cambio, el fluir, la adaptabilidad, la supervivencia, la evolución. El ser humano debe ser mutable y usar su intelecto para, aunque suene fatal, arrimarse siempre al sol que más calienta, eso nos ha hecho sobrevivir durante generaciones y generaciones, la facilidad de adaptación al medio. No obstante, suceden unos años del nuevo siglo y ciertas “manos invisibles” vienen a vendernos la idea de que pertenecer a un grupo o a una tendencia es lo que nos hará felices y lo que nos hará sobrevivir. ¿Esto se lo cree alguien?.
Esas “manos” no vienen a inducir la idea de la unión a través de la fuerza, no, sino de la distinción a través de la unidad. “Distinción” qué peligrosa palabra en un contexto en el que supuestamente se persigue y se busca el Imperio de la Igualdad.

La autonomía es el éxito del ser humano acutal. No obstante, es muy poco rentable todo lo que sobrevenga a la idea de autonomía (omitamos aquí temáticas, decisiones y actos políticos). Es más fácil que yo confeccione 10.000 unidades de X producto en china y bombardee a los consumidores con un eslogan “que mola” asegurandome el éxito de la venta, que el hecho de tener que estar continuamente haciendo estudios de mercado para ver qué reclaman ciertos consumidores... No, lo rentable es determinar “desde arriba” qué va a ser lo que tú vas a querer, y a eso, queridos lectores es a lo que se le llama “tendencia”.
Lo que vas a querer porque lo digo yo y porque para eso pago a los “mass media” que te van a prometer que X producto es una cosa fantástica y con la que vas a estar diferenciado de los pobres mortales que no lo quieren. Tan claro como eso.

III


Buscando levemente el índice de suicidios en España el último año, me doy cuenta de que hay ciertas cifras que “faltan” (como los datos tomados desde 2006 hasta HOY) lo cual es ciertamente preocupante. Algunos estudios han hecho sus propios datos, llegando a la conclusión de que el numero de suicidios se está elevando peligrosamente hasta límites que casi no se habían tocado desde la Edad Media, pues es bien sabido que de por sí, el español de a pié tiene sus propios mecanismos de felicidad y plenitud sea cual fuere su escalafón social (aunque suicidas ha habido siempre, como es normal).

3500 vidas en 2008, es el último dato oficial que he podido encontrar y que es bastante desalentador en vista de que los “Nostradamus” de mi corte, apostamos casi sin duda por un pronóstico que viene a decirnos que ese numero se elevará:
¿Estoy relacionando los suicidios con las modas? Sí y no.
https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEgYzGhGmkKvGLJXYVrF23Zxh06061MdLe1mTCEalERExetuSa2tLgLu67yhTSgKSXsYUS9ER7LpJPEe-vwJdHX799Sp5TmXaplWF4eFVxK2Bgl9w7gqZJcriX0EVJrUV103wkiPYytddD4e/s1600/Suicidios+de+1998+a+2008_Gr%25C3%25A1fica.jpg
El suicidio es uno de los síntomas más directos de la depresión (términos psicológicos y psiquiátricos para luego). También la antes nombrada Ley Integral contra la Violencia de Género es un factor determinante en esta ecuación, aunque omitiremos este antecedente.
Recordamos que oficialmente existe una media de masculinidad que ronda el 80% de esos mismos resultados, es decir, de cada 10 suicidios que se realizan, 8 son hombres. Interesante dato que NO puede pasar desapercibido.
Y aquí viene lo bueno: ¿Es posible que las modas hayan vaciado las vidas de quienes merecen por herencia tenerlas llenas? Es decir, los hijos, los jóvenes, los colectivos de los institutos, colegios y universidades, personas con todo un mundo moderno al alcance de la mano, sin necesidades imperiosas que precisen de atención para subsistir.
Mirándolo fríamente desde una óptica superior, apreciamos que se producen a lo largo del año varias tendencias o gustos influenciados que tienen como objetivo entretener, aleccionar, vender, moldear, y en última instancia “llenar” la mente, la personalidad y las expectativas de los individuos, que vienen vacías por defecto genético (por suerte o por desgracia).

Cuando esas expectativas no se cumplen, cuando esa realidad resulta ser un timo, cuando la espontánea madurez del individuo resurge de los adentros de su materia gris; La pesadilla comienza y el inicial vacío que uno pretendía llenar comprando y consumiendo todo lo que le ofrecían de fuera (amigos, medios, familiares, compalañeros, etc) pasa a dominarlo todo.
Las preguntas existencialistas se hacen cada día más y más latentes (eso si no se ha destrozado uno el cerebro a golpe de cubata y de otras drogas) y difícilmente pueden contestarse, pues, por si no se recuerda, somos una sociedad juvenil que lee “poco”, por atenuar el dato (Como lectura no introducimos best sellers basados en el fornicio y el amorío de especies milenarias y humanos, referimos esto a lectura seria) y que no dispone de voluntad autodidacta ni nada que se le parezca. Es por tanto evidente que se recurre a los “gurús” de la vida (todo bicho viviente con algo de experiencia menos los padres de uno), que en pocas ocasiones aciertan con la solución más aconsejable si uno se parase a analizar el caso de una manera algo más lógica.
Inevitablemente la depresión se cierne sobre uno y se cumplen los malos augurios, ¿por qué? Porque nadie fue capaz de prever que un estilo de vida “que mola” iba a llevar a ser un cuenco vacío que dificilmente puede llenarse con algo de “valor”, ni con ayuda de otra persona del género opuesto, como se suele creer.

El suicidio moral es el mejor camino que puede tomarse en esa situación (que ya es malo), como única medicina está el replantearse los gustos, los “porqués” y todo lo que hace la vida única e irrepetible, alejada de las cantinelas de la MTV y de lo que respiras cuando sales a la calle o enciendes el televisor. Salir de la moral gregaria que tantísimo daño hizo y está haciendo a la juventud. Y “la voluntad de Ser” florece y muere por el propio peso que tiene en el Hombre, y por las pocas ganas de despertar de las gentes. Pasando a dejar de formar parte de “la voluntad de existir” (esto es, el existir “porque sí”) la vida llana y vacía sin destino ni destinatario.

Y cuando esto se generalice como se está generalizando, sin bastiones de defensa ni individuos maduros que de cuando en cuando griten a la cara de los que les señalan como a "parias" que
"son y serán siempre ellos, inalterables, imposibles de categorizar, autónomos y atentos, inteligentes y dueños de sí", en ese momento habremos perdido ocasión, la única oportunidad de batalla de nuestra generación, la primera generación vacía, ignorante y deprimida de la historia de Europa.


El cine y la música son siempre la base de inspiración de mi moda” - Tommy Hillfiguer

domingo, 22 de enero de 2012

La chica de rojo

Me fijé en ella nada más entró a la casa donde la fiesta aun no había comenzado.

Tenía el pelo castaño, la cara redonda, con pecas muy cucas, los ojos oscuros y una mirada tierna, casi como la de una niña desprevenida que se sonroja cuando se la presenta a un invitado.
Su inglés era excelente y su español, que chapurreaba al más puro estilo guiri, no dejaba mucho que desear, de hecho, pedía que se le hablara en español, por algo sería...

Yo tuve las agallas de presentarme a ella en un correcto y bien aprendido inglés, no era menos que me correspondiera intentando hablar sobriamente el español.

La estatura no era sobresaliente, más bien normal, discreta casi del montón, cosa que tampoco es primordial. No obstante no era por su estatura, ni por el a veces absurdo diálogo que manteníamos por lo que yo notaba aquel sentimiento que irradiaba: era todo, la Belleza y el porte, todo en uno... y ese vestido rojo discretamente escotado que la hacía resaltar de las otras personalidades internacionales que allí había, como cuando se presentan los EEUU en la sede de la ONU.

Ella, en prácticamente todos los aspectos, sobresalía de manera notable por encima de las polacas e italianas, por encima de todas ellas.


Recuerdo que pasé cosa de veinte minutos (tal vez más) hablando con ella sobre sus estudios, los míos, su país, el mío y que iría a Costa Rica a seguir aprendiendo y estudiando Trabajo Social, poco más. No estaría en España más de un mes, pero pongo la mano en el fuego cuando digo que tenía algo que me maravillaría si lo hubiese conocido en ese momento, algo, algún simple dato, un gusto, una palabra, un hobbie, "algo" que estoy seguro que me hubiese hecho caer a sus pies y seguirla allá donde fuese durante semanas no correspondidas sin comer ni querer otra cosa.

Quizás era la cantidad de alcohol que para ese momento llevaba yo en sangre lo que me hacía no poder distinguir mis ilusiones de la realidad, o quizás no. Pero juraría que era como un ángel que había caído allí en medio de todo ese barullo multicultural que no cesaba de gritar y cantar, de parlotear en varios idiomas, muchos de ellos incomprensibles para mí llegados a cierta hora de la noche.


Estaba extasiado con tan solo su presencia, incluso compartí este indiscreto dato con una compañera que tras ver que incluso yo podía ser capaz de hacer locuras por merecer su mano, me animó incesante a que le hablase. Pero como era común en mí, en ese momento de éxtasis no tenía mucho de qué hablar, y mi mente no ayudaba quedándose bloqueada sin transmitirme un tema interesante y coloquial.

Soy consciente de que si hubiese forzado la conversación, yo mismo hubiese quedado como el rey de los idiotas hablando de metafísica o qué sé yo qué temas vitales o espirituales que a la doncella de rojo le hubiesen espantado, o le hubiesen hecho pensar que era algún tipo de enfermo mental enchaquetado... o tal vez no.

No podía hablar de algo que me importase con una total desconocida que me encandilaba con la simple mirada. Era algo tan extraño que no soy ni seré capaz de explicar. Sólo sé que ya le gustaría a muchas españolas parecerse a ella mínimamente.

Lena se llama, Lena. Y sé que ahora tendré que convivir con el martirio de las continuas incertidumbres y los "qué hubiese pasado si..." cada vez que recuerde que, en una mera y casual fiesta pude conocer a un ser humano con el que tal vez mi existencia hubiese cambiado tanto hasta el punto de hacerme feliz... o tal vez no.

lunes, 2 de enero de 2012

El día en que tuve miedo de aquello que más quería.


La psicóloga argentina Silvia Fairman, autora del libro "El hombre maltratado por su mujer (una realidad oculta)" explica:
Cuando en nuestra sociedad el poder ha sido siempre uno de los atributos masculinos, es inadmisible que este hombre reconozca ante sí mismo y ante los demás la estrepitosa caída de su omnipotencia.
No es algo nuevo, algunos hombres ilustres fueron maltratados por mucho que su drama se silenciara (...) En nuestra sociedad no se le da importancia a este fenómeno aludiendo a la superioridad de la fuerza física masculina, pero todos conocemos alguna mujer con "armas de víbora", capaz de torturar psicológicamente a un hombre y hacer de él un desgraciado. Empeora la cuestión el que al ser un tema tabú no se disponga de estadísticas fidedignas. Por otro lado, este silencio tiene muchos componentes: el trato de la Policía cuando un hombre denuncia es denigrante, la asistencia psicológica a hombres es muy escasa aún, a pesar de los esfuerzos de las pocas asociaciones que les defienden.
La negación de que el terrorismo psicológico en el hogar no nos afecta solamente a nosotras es perjudicial tanto para los hombres como para las mujeres. Perpetuar la autopercepción de la mujer como víctima del hombre e incapaz de infligir algún daño, es equivocada y no contribuye a resolver el problema de la mujer maltratada. Quienes pretenden salvar a la mujer del horror del maltrato ninguneando los derechos del hombre y encumbrándole para siempre como macho abusador solamente consiguen mantenerla en ese estereotipo de sexo débil contra el que tan bienintencionadamente luchan. Y es discriminación.

Deambulando por la web y reflexionando un poco, como de costumbre, me topé de bruces con una visión social que me preocupó bastante. No sé si me pasó, como de costumbre, que por donde voy suele tocarme el tonto de turno de cara al público. El caso es que los comentarios de gran parte de personas, hombres y mujeres, me llegaron extraña y preocupantemente a esa fibra que tengo yo, en la que pocas cosas me preocupan realmente.
Hombres y mujeres, mujeres y hombres... Cuando ya pensábamos que el debate sobre "quién fue primero" o "quién es mejor en X materia" estaba más que zanjado y pasado de moda, resurgen de las cenizas en España un conjunto de individuas que extienden la idea de que la mujer está y ha estado mal vista por todas partes, que aún es esclava del hombre en pleno siglo XXI y de que cualquier afrenta física o verbal, debe ser castigada (con castración y latigazos, según el criterio de muchas ellas). No hay que olvidar que estas ideas, entre otras igual de perversas, pasa a llamarse "ideología de género".
El criterio de este puñado de extremistas, fanáticas  de género, no debería ser tenido en cuenta por la mayoría, como suele pasar con otras ideas. Pero lo grave es que sí que fue tenido en cuenta, y en más ámbitos serios de los que se pensaba. Eso de "ser mujer" dejó de convertirse en un simple dato en el DNI, o algo primordial en las encuestas de consumidores, para pasar a ser una bien merecida participación en los beneficios de una empresa estatal, una afilada bayoneta de combate.
"¿En qué combate?" diríamos la mayoría de los hombres y una parte de las mujeres (que aun no se han enterado de qué va esto). A lo que las extremistas que portan por bandera el símbolo femenino (y la idea de belleza que se separa claramente de la Venus de Boticcelli) contestarían con pretextos tales como "¡la lucha para hacernos ver en la Historia!, para que haya una igualdad real entre "géneros" (que no sexos) y podamos al fin ser iguales que los hombres" o"¡para reivindicar nuestros derechos! ¡Estamos alienadas!", dicen.
Haciendo caso omiso del (tan famoso) Artículo 14 de la Constitución Española que brinda y garantiza dicha igualdad, si es que lo conocen (estas señoritas, señoras, señoronas, seres, o como quieran ahora llamarse para que no resulte sexista u ofensivo), desentierran evidentemente el hacha de guerra y se agrupan en asociaciones, legale o cibernéticas, que poco a poco, van ganando poder. Animadas también por el fantasma de los datos de la 85ª sesión plenaria, el 20 de diciembre de 1993 en la ONU. ¿Por qué? Pienso que por las facultades políticas que por entonces el partido socialista y socialisto, les había concedido en forma de regalías a tenor de los resultados de las elecciones y del claro apoyo de estos grupos a la causa.
Sorprendentemente, tan sólo en España se registraba entonces una de las tasas más bajas de violencia doméstica de Europa, sin embargo, a los parlamentarios del bipartidismo les parece bien eso de que no les señalen con el dedo en los medios como "machistas" si no dan su voto para estas leyes "igualitarias".
Por tanto en España se aprueba entonces la famosa Ley Orgánica 1/2004, de 28 de diciembre, de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género, la cualmanifiesta en su Exposición de Motivos: «que se trata de una violencia que se dirige sobre las mujeres por el hecho mismo de serlo, por ser consideradas, por sus agresores, carentes de los derechos mínimos de libertad, respeto y capacidad de decisión». La representante y cabecilla del proyecto agradeció con posterioridad éste éxito a los "miembros y las miembras" que lo hicieron posible...

¡Coño!!" dice el hombre de a pié cuando se entera de este dato por la prensa. Ahora, se hizo común más que nunca esa frase que cita "
si la parienta me denuncia me quedo sin casa y sin hijos" (y sin coche y sin reputación, y sin futuro...). Un leve miedo empezó a importunar los quehaceres de muchos españoles que veían en estas leyes "algo radical" y que diferían de lo que se vendió como "una guía para evitar el lenguaje sexista"... hasta que vieron la foto

y ahí nos acojonamos prácticamente todos los seres de España con dos dedos de frente que estuviésemos recogidos en el Derecho, que tuviésemos pene, y que como seres racionales viésemos nuestros intereses, nuestra imagen y nuestra libertad puesta en riesgo por todo aquello que no lo tuviese (si es que había convivencia... ¡ah no! ¡tampoco luego hacía falta que la hubiera!).
Algún garrulo tarado quedaba por ahí que pensase que podía seguir zurrándole a su novia o esposa sin que ello tuviese repercusiones legales (y pobre del que aún quede que lo siga pensando), por lo que la maquinaria nacional feminista seguía funcionando: Básicamente, las encargadas de los organismos asiduos a lo que luego fue el Instituto de la Mujer y otros entes encargados de hacer estudios y peritajes sobre la causas que les derivasen de las distintas administraciones (INE, Justicia, Interior, etc...). Estas facciones de dicha maquinaria se dedicaban a perseguir abiertamente los intereses de la mujer y anteponerlos a los del hombre sistemáticamente en causas de, sobretodo divorcios (que experimentaron una crecida bestial), por tan solo esa cuestión de nacimiento (Datos testificales PROBADOS).
La peligrosísima "ideología de género" se comenzaba a imponer en las instituciones, en los medios de comunicación y en la vox populi. Se puso de moda porque es lo políticamente correcto. Esta ideología legitima la discriminación del hombre en beneficio de la mujer (así de sencillo, generalizando en TODOS los casos); básicamente por una cuestión de "desigualdad histórica", entre otras justificaciones. Vamos, como si ahora los israelíes pudiesen matar palestinos porque, como pueblo, han sido masacrados durante siglos y ahora tienen que solventar esa desigualdad histórica. Flipante.


Esto a día de hoy no tenía mucha importancia, pero el tiempo pasa y las injusticias ya pasaban de claro a oscuro. El Tribunal Constitucional empieza a recibir cuestiones de inconstitucionalidad sobre los novedosos artículos aplicados a sentencias (casi todas del ámbito Penal) que "parece ser" vulneraban el derecho constitucional de tener pene. A día de hoy, ninguna de estas sentencias fue admitida.
Desde que entró en vigor la retahíla de leyes penales que daban "cierto favoritismo" a la mujer en determinados pleitos penales (como la credibilidad, la interpretación, el peritaje no objetivo de la policía y el Instituto de la mujer, la sobreprotección legal injustificada, la potestad de exageración, la ausencia de pruebas, la amnistía en cuanto a falsas denuncias, etc...) los juristas y el colectivo masculino español, empiezan a preocuparse "un poco" al oler a cuerno quemado ante esta cantinela de las feministas...
Día tras día, semana tras semanas y año tras año, los Juzgados de Violencia sobre la Mujer (irónico nombre para un organismo que busca la igualdad real y efectiva entre hombres y mujeres) empiezan a recibir ingentes cantidades de denuncias derivadas de los juzgados de instrucción, es decir: cada día, estas denuncias aumentaban. Pero como no vivimos en el mundo de fantasías y de ilusiones, sino más bien al contrario, algunos magistrados de Audiencias Provinciales se topaban de bruces con una realidad que no habían planeado desde las Cortes ni desde el CGPJ: "¿Y si ella está mintiendo?".
Se armó muy gorda en ese momento clave que no podríamos señalar cronológicamente; ya que los derechos de miles y miles de individuos habían sido violados sistemáticamente con una sentencia a veces poco o nunca motivada.

Independientemente de que el peso de la Ley cayese sobre los que verdaderamente hacían daño (justificado o no) a sus parejas o exparejas, se había metido la pata hasta el fondo en los multitudinarios casos en los que esto no hubiese sido así y se hubiera denunciado en falso o de la misma manera falseado o malinterpretado datos.



y ahí nos acojonamos prácticamente todos los seres de España que estuviésemos recogidos en el Derecho, que tuviésemos pene, y que como seres racionales, viésemos nuestros intereses, nuestra imagen y nuestra libertad puesta en riesgo por todo aquello que no lo tuviese (si es que había convivencia... ¡ah no! ¡tampoco luego hacía falta que la hubiera!).
Algún garrulo tarado quedaba por ahí que pensase que podía seguir zurrándole a su novia o esposa sin que ello tuviese repercusiones legales (y pobre del que aún quede que lo siga pensando), por lo que la maquinaria nacional feminista seguía funcionando: Básicamente, las encargadas de los organismos asiduos a lo que luego fue el Instituto de la Mujer y otros entes encargados de hacer estudios y peritajes sobre la causas que les derivasen de las distintas administraciones (INE, Justicia, Interior, etc...). Estas facciones de dicha maquinaria se dedicaban a perseguir abiertamente los intereses de la mujer y anteponerlos a los del hombre sistemáticamente en causas de, sobretodo divorcios (que experimentaron una crecida bestial), por tan solo esa cuestión de nacimiento (Datos testificales PROBADOS).

Esto a día de hoy no tenía mucha importancia, pero el tiempo pasa y las injusticias ya pasaban de claro a oscuro. El Tribunal Constitucional empieza a recibir cuestiones de inconstitucionalidad sobre los novedosos artículos aplicados a sentencias (casi todas del ámbito Penal) que "parece ser" vulneraban el derecho constitucional de tener pene. A día de hoy, ninguna de estas sentencias fue admitida.
Desde que entró en vigor la retahíla de leyes penales que daban "cierto favoritismo" a la mujer en determinados pleitos penales (como la credibilidad, la interpretación, el peritaje no objetivo de la policía y el Instituto de la mujer, la sobreprotección legal injustificada, la potestad de exageración, la ausencia de pruebas, la amnistía en cuanto a falsas denuncias, etc...) los juristas y el colectivo masculino español, empiezan a preocuparse "un poco" al oler a cuerno quemado ante esta cantinela de las feministas...
Día tras día, semana tras semanas y año tras año, los Juzgados de Violencia sobre la Mujer (irónico nombre para un organismo que busca la igualdad real y efectiva entre hombres y mujeres) empiezan a recibir ingentes cantidades de denuncias derivadas de los juzgados de instrucción, es decir: cada día, estas denuncias aumentaban. Pero como no vivimos en el mundo de fantasías y de ilusiones, sino más bien al contrario, algunos magistrados de Audiencias Provinciales se topaban de bruces con una realidad que no habían planeado desde las Cortes ni desde el CGPJ: "¿Y si ella está mintiendo?".
Se armó muy gorda en ese momento clave que no podríamos señalar cronológicamente; ya que los derechos de miles y miles de individuos habían sido violados sistemáticamente con una sentencia a veces poco o nunca motivada.

Independientemente de que el peso de la Ley cayese sobre los que verdaderamente hacían daño (justificado o no) a sus parejas o exparejas, se había metido la pata hasta el fondo en los multitudinarios casos en los que esto no hubiese sido así y se hubiera denunciado en falso o de la misma manera falseado o malinterpretado datos.
Para concretar un poco y simplificar las cosas: Lo que ella decía en juicio iba a misa hasta que algunos jueces vieron que más mujeres de las que parecían víctimas, tenían más cara que espalda. Y bien asesoradas por abogados y adminitrativas del Céntro de la Mujer, estas "lagartas" empezaron a aprovecharse (sobretodo económicamente) de su condición de
"maltrato".Y así, sentencia tras sentencia, la Fiscalía ponía el cazo para lo que caía de Europa, también se ponían la medalla, los jueces quedaban de heroes en los medios de comunicación, la mujer se quedaba con todo (incluyendo pensión y compensación), y el hombre (correspondientemente etiquetado de "maltratador", arruinado, vapuleado, humillado...) considerado una lacra social para el progreso y la humanidad, iba a la cárcel unos años o pasaba a estar condenado a unas medidas de seguridad que se podrían asemejar a un arresto domiciliario EN EL MEJOR DE LOS CASOS (¡pero no en su casa! ¡ojo! que era oficialmente de ella por las "medidas de protección" que incluían una orden de alejamiento. Había que irse a casa de mamá u otra distinta).

La situación pinta mal o muy mal para el hombre español y para los hijos de las familias, muchos piensan que "estamos en libertad condicional mientras así lo quiera la parienta", nada lejos de la realidad.

http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=3zhAOSf3lt4
La vergüenza a que se le señale el proceso, el deshonor en la causa y demás estigmas del proceso judicial son motivo de sobra para que cientos y cientos de voces que pudiendo alzar la voz para condenar esta injusticia, directamente ni se lo planteen.
Uno de los mecanismos de defensa que estas víctimas de la violencia feminista tienen es hacer uso de su derecho de asociación y asociarse en una de las florecientes asociaciones de hombres maltratados, victimas de sus parejas o de la ley que impera inquisitoria en nuestro Ordenamiento. Es decir, nada. Sin ningún peso jurídico ni mediático, nada. Esas victimas con nombres y apellidos son la prueba viviente de que cuando un extremista pretende proteger algo, se carga todo lo demás, y no sólo no consigue protegerlo (han aumentado el número de mujeres muertas en manos de sus parejas o exparejas) sino que crea a su vez más victimas y más integristas fanáticas y fanáticos de ideas que poco se asemejan a la lógica...

Y la declarada Guerra de Sexos que se inició en 2004 (y que se ha cobrado la vida de demasiados inocentes en ambas filas) sigue y seguirá con su presencia y miedo en cada casa, en cada pareja, en cada relación inesperada de fin de semana... y esto ocurre en España señoras y señores: mujer contra marido, novia contra novio, exnovia contra exnovio. El desequilibrio, la desconfianza, la inestabilidad, la decadencia de las relaciones familiares y prefamiliares... Con un beneficio negativo para toda la sociedad, salvo para aquellas que venden la propaganda de esta guerra o comen de ella.

Como siempre, pongo en duda la justicia de los Hombres (de las mujeres también) en casi todos los casos que pasan por las manos de un juez, sin embargo, muy sabios, los antiguos ya en los libros sagrados, nos dijeron:

"Cuídate mucho de hacer llorar a una mujer, pues Dios cuenta todas sus lágrimas. La mujer salió de la costilla del hombre, no de los pies para ser pisoteada, ni de la cabeza para ser superior, sino del lado para ser igual, debajo del brazo para ser protegida y al lado del corazón para ser amada." (Talmud)


domingo, 4 de diciembre de 2011

El miedo, ese gran desconocido

Dentro de las mil calamidades que el ser humano puede sufrir en su vida cotidiana, una de las más frecuentes es el miedo.

El hecho de sentir miedo es una clara señal, no sólo de que estamos vivos, sino de que estamos cuerdos.
Un ser humano que desconociera el miedo, posiblemente habría muerto, o sería una lacra o un desperdicio social; algo casi inhumano.

El miedo dicta nuestros actos varias veces al día, más de las que pensamos.
La consecución genética que proviene de la huida o la defensa en situaciones límite que nos viene a ser otorgada por el mismísimo cerebro reptiliano, es en consecuencia, la segunda arma de destrucción masiva más poderosa después de la potencia del átomo.

Hemos basado nuestra vida actual en las creencias sociales inexplicadas de los tiempos de nuestra niñez. Tenemos que complacer a un cúmulo social que nos rodea y buscar siempre o casi siempre su agrado. Destacar sólo en lo que se está seguro (quien se lo puede permitir por su personalidad), ser el más guapo o envidiar al que lo es más que nosotros, ser avaros, ser autónomos... mie
do, miedo es lo que veo en toda la causa de la repercusión fundada o no lógicamente.


¿Qué sucedería si realmente el determinismo fuera cierto? ¿Se lo imaginan?: que la frase que cita eso de; "Que sea lo que tenga que ser" fuese el eslogan de nuestra vida. No como una prueba inequívoca de conformismo, sino como un claro hecho de que, sea lo fuere, el fin previamente determiando fuese el que siempre sucediera. No habría por tanto, necesidad de combatir, de luchar, no habría opción para la duda, no habría explicación para cualquier argumento competitivo. Eres lo que estás predestinado a ser.
Esa ilusión fantástica, soviética y religiosa sobre la predestinación del ser humano es bastante convincente, y es convincente porque da seguridad, de ahí que haya cuajado tan bie
n en nuestra historia.


El miedo al fracaso, el miedo a la soledad, el miedo al rechazo (y de nuevo referirnos al fracaso), el miedo a la soledad, el miedo a la enfermedad y el miedo al cambio drást
ico en la manera de vivir son sólo 5 ejemplos claros en los que, generalizado y partiendo de que todos estamos influenciados por ellos, nos afectan diariamente a todos.

Qué pasaría si de la noche a la mañana surgiera un ser, un monstruo más bien, al que no le importara el qué dirán, al que no le importara el hecho de estar solo, de ser pobre, de ser un incomprendido, de cambiar su vida o de estar enfermo... ¿Qué pasaría?. Posiblemente el miedo y la duda se haría latente en quienes le rodeasen, en quienes le considerasen como algo distinto....
No tener miedo ¿Hay algo más magnífico en la vida? ¿Hay algo más heroico y más puro?.

Nos han educado para sentir miedo, no solo al Coco, que ya de por sí es un factor sociabilizador que nos empuja a obedecer a nuestros padres, sino a prácticamente a una serie de factores que (en teoría) son enemigos del éxito y del bienestar. Han alimentado a esa parte arcaica del cerebro que todos tenemos, que nos hace temer a la oscuridad, a las serpientes y a los grandes felinos. Esa parte ha sido nutrida con sociales intereses extraños que ni yo mismo me aventuro a explicar. Y ahora, como siempre ha sido, nos pasa factura como seres finitos que somos.

¿Quieren un consejo? No teman. No vivan por ganar dinero un trabajo de mierda que no les gusta, no adulen a esos vecinos y conocidos, no silben ni piropeen de modo alguno a "las guapas", no vistan elegantes para obtener distinción, no hagan aquello con lo que no están de acuerdo, no sean conformistas si no están realmente cansados de luchar, y sobretodo, no olviden nunca, no pierdan de vista la posibilidad real y racional de que, un día, tanto usted como yo moriremos, partiendo s
in nada de este absurdo, glorioso y fétido mundo que en el presente tantos quebraderos de cabeza nos causa.


jueves, 27 de octubre de 2011

Conocimiento bajo la lluvia

Casi acabo de llegar de la Universidad, en estado casi de shok, recién comido y con el alimento sin poderlo digerir a causa, seguramente, de la reacción corporal provocada por alguna variante del síndrome de Stendhal, que ahora mismo estoy padeciendo.

Me reuní con una profesora cuyo criterio desconocía hasta hoy, prácticamente por la ausencia de la oportunidad de conocerla hasta hoy. Carpetas y cajas de cartón situadas en los recovecos de sus muebles esperaban ser desempaquetadas por ella. Desorden causado, no por una personalidad caótica y desordenada, no. Sino a causa del injusto sistema que se empeña en deslocalizarnos a todos para que tengamos algo que hacer. Y porque así "estamos mejor puestos" y "somos más accesibles" según las consignas de organización interna universitaria.

Simplemente Impresionante. Tanta lucha, experiencia y conocimientos condensados en tan poca "chicha", en tanta finitud, en tan sencilla mujer.
Comparte como yo la preocupación por los desastrosos cambios en la sociedad juvenil, por los cambios de mentalidad en los que el día de mañana tomaremos las riendas de este mundo. Teme lo mismo que yo temo en lo que compete a los acontecimientos no solo nacionales, sino mundiales.
Y aunque siempre queda el regocijo del saber, somos conscientes ambos de que eso no basta para salvar a esta juventud de un estrepitoso fracaso moral y formativo.

Comprometida desde hace años en su lucha contra la injusticia y la pobreza. Independiente, sin necesidades económicas o partidistas, una verdadera revolucionaria por convicción, por afán y sentimiento.
De esta primera experiencia sólo he podido percibir, en materia concerniente a la docencia, el hecho de que es una profesora que vale mucho la pena, pero no por su metodología o facilidades a la hora de estudiar (que también están si se trabaja para que estén) sino por su vocación. No basta con cumplir, con ir a clase y enseñar una materia que cuesta enseñar a causa de la no correspondencia de un título con un deber docente, no basta. Ella va más allá, siempre apostando por la educación y la enseñanza a unas cabezas que, año a año, van perdiendo calidad para la docencia e interés ontológico por todo.

Una mujer que tanto ha escrito y retratado sobre otras mujeres; reivindicado su lucha silenciosamente y a golpe de actos. Nos ha traído a las puertas de la ciudad un regalo que hoy se está ignorando, desgraciadamente: El punto de vista, la experiencia y la visión de unas mujeres que viven, penan y conviven al otro lado del estrecho (o en la otra cara del mundo).
¿Podríamos seguir pensando todas esas ideas que ahora pensamos después de leer esos libros? ¿Después de apreciar los testimonios que ahora mismo estamos ignorando y que ella nos ha traducido? No. Definitivamente no.

Llovía fuera del edificio de despachos mientras la docta profesora y yo hablábamos de mil temas, a cada cual más interesante, cuando caí en la cuenta de que hacía años que no me topaba con alguien así. Alguien con esas ideas y con ese espíritu que, por desgracia, yo mismo sentía dolorosamente que no tuviese la misma fuerza, edad e ímpetu del que yo dispongo.

Doctorada en Madrid en estudios árabes, con decenas y decenas de publicaciones, viajes y experiencias curtidas con el esfuerzo y la determinación del espíritu de hace 4 o 5 décadas. El mísmo espíritu que hoy por desgracia brilla por su ausencia en este país.

Realmente hacía años que no encontraba un cofre tan colmado de oro como este. Y que en ese aspecto me siento tentado al conocerme como me conozco, como un hombre muy avaricioso en esas materias...

jueves, 20 de octubre de 2011

La caída de M. Qadafi y la farsa del apoyo al conflicto

* (Aconsejaría al lector que le echase un ojo a una entrada anterior en este mismo blog) http://meinmuro.blogspot.com/2011/08/libios-libios-everywhere.html

Muammar Qadafi muere asesinado el día 20 de octubre de 2011 a manos de los libertadores de la primavera árabe. Es capturado y ajusticiado, como no podía ser de otra manera al grito de ¡Alá Akbar! (tan común entre las insurrecciones puplares de los países de Oriente Medio que están en guerra).

http://www.youtube.com/watch?v=75YhFScM5sU&feature=related&skipcontrinter=1

Personalmente dudo mucho que los libios entregasen a la ONU al señor Qadafi con vida para ser juzgado por las potencias al estilo Sadam Housein. El pueblo ha hablado, ha hecho justicia de una manera que los occidentales (que vestimos camisas limpias y trabajamos en una oficina de 9 a 14h) no estamos acostumbrados; Disparado después de darle doscientos mil golpes en memoria de los asesinados. La naturaleza humana no se puede cambiar, y si Qadafi hubiese ganado la guerra el dolor y la muerte en Libia se habría multiplicado por diez...

Queda vacante el trono de Libia. Una muchedumbre armada es ahora el poder del país, ¿sería sensato intentar democratizarlos? ¿quiere este pueblo ser democratizado? ¿O prefiere la Sharia como Carta Magna? No es tan fácil como dice la ONU y Anfena3.

Nos demuestra la historia que cuando un tirano cae, si no se controla la situación, lo sucederá una cuadrilla de 100 tiranos, organizados y más sanguinarios que el anterior. Ahora posiblemente abanderados por la idea del germen de la democracia se cometerán actos de violencia y represión de todo tipo. ¿O qué esperabais de una nación controlada (con un islamismo radical de por medio) por huérfanos y demás familiares exaltados de personas asesinadas por otros libios?. Todo esto descontando la heterogeneidad problemática de pueblos, de culturas y de influencias tribales que ya existían desde antes de Qadafi...

***

Hasta el 20 de febrero de 2011, España no se da cuenta de que tiene que dejar de vender armas a Libia (y lo deja de hacer). Sin embargo, ¿qué clase de personas (políticos) somos cuando, una vez has vendido armas tuyas a tu vecinos, vas a su tierra para apoyar a sus enemigos a derrotarlo? Esta es una de las hipocresías del "Brentdollar", el oro negro que hace que nuestros políticos se olviden de todo, excepto de la sustanciosa cifra que deja en las arcas el tema de los hidrocarburos.

No olvidemos que el 13% del petroleo que llega a España proviene de Libia (es nuestro tercer proveedor), y que, por entonces, cuando toda la revuelta explotó, tuvimos que soportar los 110Km/h porque no había dinero público para tanto petróleo encarecido, pero sí para pegatinas y para otras tonterías socialistas.
El caso es que el Gobierno de España le vende armas a Libia, le compra petroleo, le hace la pelota a su líder en Madrid cuando viene a ver a Zapatitos, y luego tiene los santos huevos de mandar aviones y tropas para bombardear hasta los cimientos de su palacio... por orden de la OTAN y de la Chacón, claro, eso siempre, España no decide en estas cosas... (¿?)
¡Hipócritas! ¡vívoras traidoras! El deber moral que tiene España es, ya que somos tan amigos, ¿Por qué no enviamos a nuestros hombres a combatir contra los rebeldes de un gobierno al que hemos armado y con el que hemos simpatizado?. Fácil (e impensable), porque cualquiera sabe que enfrentarse u oponerse a la OTAN es demasiado peligroso, y nosotros andamos con demasiada poca cabeza y una gran deuda europea que tenemos que devolver.
Lo dicho, somos los perros de presa de Bruselas, los mensajeros de una ONU dirigida por los mismos de siempre. Esta vez los muertos los han puesto los libios, pero como siempre pasa, la cosa no se va a quedar así.

Acabamos de dejar armados hasta los dientes al exaltado pueblo libio, dirigido por integristas islámicos que sepa dios qué van a hacer con todo el poder, dinero y armamento que van a amasar estas semanas... ¡Pero nada! ¡nosotros tan tranquilos! posiblemente quienes ocuparán el poder pasado mañana, vuelen aviones comerciales en nombre de Alá con los misiles tierra-aire "decomisados", pero.... ¡No pasa nada porque un dictador peligrosísimo y malísimo ha muerto!.

Cuando se hablaba hace décadas de "equilibrio de poder", precisamente se refería a mantener dictadores por todo el mundo, títeres de las potencias comunistas y capitalistas de todo el globo. Es decir, cuando Qadafi empezó a gobernar.
Ese equilibrio de poder es, no solo necesario, sino vital para la coexistencia de las naciones. Los sustitutos que vienen mañana son terriblemente más peligrosos.

***

Hoy la resistencia, con ayuda de los precisos bombarderos de la ONU, ha asesinado a Qadafi y difundido imágenes de su cadáver por todo el mundo al grito de "Alá es grande". Sin duda, una victoria más para la primavera árabe

Nos venden al recién asesinado Qadafi como un dictador, como un personaje histórico que durante su mandato a lo largo de 40 años, ha incumplido todos o casi todos los derechos humanos habidos y por haber. Pero hay muchos datos que el cuarto poder se ha reservado adrede y que no le interesa a unos pocos que el resto nos enteremos, como siempre pasa en las guerras... ¿Ocurrirá como con Sadam ahora que hay petroleo de por medio?
Yo lo tengo claro, espero no presenciar la pública ejecución de los retales gadafistas cuando los sucesores tomen el poder. Algo así pasó con Vietnam del sur cuando los comunistas "liberaron" totalmente el país.

Recemos tpor tanto porque no suceda como históricamente nos enseña el conflicto afgano: los rusos abandonan el país y las potencias que intervinieron secretamente en el conflicto dejan a talibanes y mujahidines al mando... y con el culo al aire y lleno de odio a la mayoría del pueblo que sobrevivió a la postguerra.

Datos de interés:
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=124066 (Armamento importado en Libia)
http://es.wikipedia.org/wiki/Rebeli%C3%B3n_en_Libia_de_2011 (Historiografía del conflicto)
http://www.militar.org.ua/foro/la-primavera-arabe-libia-t31139-2340.html

domingo, 9 de octubre de 2011

Arriba... ¿España?


Analizando el evento que se realizó en Jaén por parte de los amigos de las FFAA y de la Legión española, llegué a conclusiones que hacía años que no llegaba y que, por desgracia, en su momento olvidé a posta por no tener material suficiente para escribirlo. Pero creo que tengo la necesidad de hacer pública una opinión que seguro es compartida por un gran número de mentes pensantes, conscientes de todo esto.

Como muchos otros antes que yo, juré bandera prometiendo defender al Rey, a la Constitución, y ceder voluntario hasta la última gota de mi sangre por España. ¿Pero a qué España? Me pregunto ¿A mi España, una patria cálida que nos acoge a todos? ¿O la España de ellos, la corrupta de los favoritismos y las mentiras?
Sé que no es decoroso dudar de algo que está por encima de nosotros, algo tan longevo y honroso como puede ser la patria. A fin de cuentas sólo soy un pobre españolito que aún piensa que no tiene que pedir nada a su país sin antes ver qué puede ofrecerle a él. Y no
es justo exigir a la Nación algo de lo que puedes beneficiarte si con ello se pisa al vecino, al prójimo. Soy a fin de cuentas solidario con mi país tanto como espero que él lo sea conmigo, al igual que con el resto de mis congéneres.

Ya hace tiempo que, como aquel escritor, veo los muros de mi patria y no tengo nada más que hacer que sentarme y llorar por ella, de impotencia y de rabia.
He contemplado día tras día como la España que un día fue gloriosa y fuerte, imperio de imperios, se hacía digna de seguir siendo el ejemplo de otras naciones. Ahora, cuando la debilidad se ha impuesto entre sus gobernantes se ha ido convirtiendo paulatinamente en una cueva de ladrones, en una vergüenza a la que nadie dentro de las fronteras civilizadas quiere mirar.
Deplorable país, deplorable nación, deplorable sistema por el que la Legión desfila y dice estar dispuesto a defender como si nada pasase.
Veo a todos esos jóvenes, como marionetas de una ministrucha, un ente político sin alma ni instrucción alguna. Con el coco lleno de serrín cada uno de sus mandos (más políticos que los políticos) cegados por otros asuntos que no son el cumplimiento del deber con su patria, sino con los patrones que pagan mensualmente su salario.

Los padres de la Constitución obligaban a los españoles a crear un vínculo con su patria, a servirla con las armas o con su habilidad (la prestación sustitutoria); el apartado tercero “
un servicio civil para el cumplimiento de fines de interés general”. El interés general que beneficie a España.

 Creemos que hemos progresado. Que vivimos en el futuro que nos prometió Europa. No hemos hecho otra cosa que volvernos señoritos. Creyendo que al pagar impuestos (de los que, obviamente, se nutre nuestro ejército profesional) nosotros podemos dedicarnos los domingos a ver el fútbol acallando nuestra conciencia en cuanto a nuestras obligaciones con la patria.

¿Pero puede imponerse por ley el amor a la nación? ¿Pueden obligarnos a amar algo que no se ama? Rotundamente no. Pero es obligación de los tres poderes el permitir que aquellos que deseen servir a los intereses de España, aunque sea temporalmente, puedan hacerlo. La oportunidad siempre debe estar garantizada, no las trabas y la desinformación.
Como suele pasar en las naciones que han sido intoxicadas de libertad sin aprender previamente de su historia y del sacrificio de los hombres que dejaron en ella su huella, nos hemos embriagado con el progresismo despreocupado. Sí, esa mentalidad perezosa que sólo sabe pedir y exigir 
derechos, pero que no entiende ni quiere entender que junto a ellos coexisten deberes. Esa evasión de las obligaciones ciudadanas nos ha hecho desagradecidos en todos los ámbitos de la vida pública. Y esto nos viene porque la ingratitud tiene su origen en el desconocimiento del valor de las cosas.
Sin embargo, no se puede traicionar a la nación por tener uno las libertades personales que cree que se merece: no se puede odiar a la tierra que te da las oportunidades y las ventajas, que te sostiene y alimenta. Que es el sustrato del resto de situaciones beneficiosas de las que uno dispone.

 Como un hijo que odia a sus padres metódicamente por el hecho de ser sus padres... Ser un desagradecido patrio es, por desgracia, lo que está de moda. No respetar ni lo que a uno le pertenece y que tiene el derecho y el deber de mantener.

La sociedad, la juventud y la moral de todos tolera estos actos al no condenarlos. La sociedad tolera la cobardía de sí misma al no condenar los actos de sus representantes. El pueblo consiente que existan políticos que traicionan a la nación a la que supuestamente representan. Y me pregunto ¿Nadie va a hacer nada? ¿Vais a seguir de botellón, bebiendo y fumando mientras vuestro país se va a la ruina? ¿Vais a seguir culpando cínicamente a los políticos cuando quienes no lucháis por vuestra libertad sois vosotros?
Hipócritas, hipócritas patrios.
Y todo esto, como siempre, os dará igual mientras nadie os legisle y regule el pan y el circo. U os quite la posibilidad de ganar una paguita fácil. Un puñado de euros con los que comprar vuestra atención, vuestro voto y vuestro silencio. Dinero que, a fin de cuentas, no deja de ser un puñado de deseos de mierda.







Sois la juventud de España, sois la nación española del mañana. Un pueblo fuerte y valiente que ha luchado por su autodeterminación cuando no ha tenido ocasión para autodestruirse.
¿Donde está esa fuerza y esa valentía de superación garantizada por los derechos que tanto reclamasteis? Gritar públicamente el “Viva España” en dos actos anuales (mientras que sea otro quien sangra por ella) no es patriotismo, no. No 
si no se trabaja por plasmar ese sincero deseo en un futuro de grandeza cada día. No es patriotismo, sino hipocresía. 

Cuando seáis conscientes de que en nuestra sociedad impera una moral cambiante, cainita, que os empuja a anteponer vuestros sueños, el bienestar y la imagen nacional por un miserable sueldo, descubriréis que no amáis verdaderamente a vuestra nación. Porque, por lo general (y sin ánimo de criticar el progreso personal), vuestro trabajo, vuestra ocupación y vuestro propio ego (ese que tanto os esclaviza) se superpone sobre vuestro país.
Esa concepción tan generalizada es lo contrapuesto a la moral castrense. Donde la palabra "servicio", como acto de servir, viene a ser la justa entrega, íntima y pública, de la fuerza de uno mismo en interés de la nación. Servir a España es y será siempre mucho más que portar orgulloso su bandera en un mundial de fútbol.

No sois conscientes de lo que verdaderamente está pasando en este país cuando hasta el menos docto en la materia puede percatarse de que la población no sólo no desea luchar por su nación ni por sí misma, sino que corre a rendir culto al cuerpo y al alma del mejor postor. Por treinta monedas de plata.

Un acto que congregó a más de media ciudad de Jaén en beneficio de su bandera y de la buena imagen de su Legión no inspiró la voluntad de agruparse para defender sus derechos, su buena imagen, su prestigio y animar a la fuerza y la unión nacional. Esa misma unión destruida por los “representantes” que prometieron defenderla y mantenerla indemne.
¿De qué sirven todos esos gritos de amor patrio si no se trabaja, si no se lucha por la nación?. ¿De qué sirven los laureles y los honores a los caídos si los que viven hoy no son capaces de luchar por su memoria? Cada momento que sigo recordando el acto del viernes me da más vergüenza ajena, me da más repulsa por el pueblo que ni sabe, ni quiere saber. Que se afana en atarse a su propia incultura mientras eleva alto los mitos que cree que le aportarán la salvación del inminente destino. Cuando se ha sembrado la discordia en un pueblo que ni lucha ni puede luchar por lo que dice amar.

"En ningún lugar he visto a tales leones conducidos por tales corderos".
   General Max von Gallwitz (1852–1937)

miércoles, 5 de octubre de 2011

Indignaos, pero seguid remando.

Horas antes del 15 de marzo de 2011 se expanden mensajes de indignación por todo el ciberespacio. Se concretan quedadas en zonas céntricas de Madrid, Barcelona y otras capitales de provincia. El grupo “Democracia Real Ya” ha aparecido en los medios días previos a la macroreunión, y ahora, se ha extendido con un dudoso programa entre cientos de jóvenes (y no tan jóvenes) que ven la panacea de sus males en forma de manifestación pacífica.

Decenas de periodistas y sociólogos quisieron dar explicación a este fenómeno desde el punto de vista de la conspiración. Incluso parte de esas personas que en su día formaron parte del movimiento, dejaron su puesto al ver “extrañas” influencias políticas existentes dentro de la comuna, que se había formado de manera “espontánea”.

Al final, todo quedó en nada, como muchas cosas en este país. Los argumentos fueron más un sueño que una posibilidad, y las clases medias que se vieron tentadas a seguir, a resistir por la causa, abandonaron sus puestos. Los indignados quedaron abandonados, mal vistos y hacinados en un poblado chabolista que ellos mismos levantaron, comiendo, como no, de la caridad estatal.
Tuvieron valor de luchar contra el sistema, de afrentar a la policía, a los elementos, a la opinión pública. Hoy son una imagen putrefacta y vergonzosa de nuestra sociedad, apodados jocosamente “perroflautas”. Y, créanme cuando digo que han sido la última oportunidad fallida de un pueblo que veía la insurrección autónoma e independiente como una posibilidad de éxito contra la injusticia promovida, defendida e institucionalizada por parte del Estado.

Hoy ya nadie quiere levantarse; prácticamente nadie quiere parecerse ni asemejarse a ellos; nadie quiere luchar, ya ni por lo suyo, ni por el pan de sus hijos.
Yo mismo, cuando presencié en los medios el germen de una viable insurrección popular, sentí cierto miedo y cierta complicidad al mismo tiempo. Sentí ganas de unirme y de utilizar mis capacidades para dirigir esa revolución hacia una victoria claramente segura...

Pero no. ¿Quién soy yo para hacer eso? Nosotros somos los que hemos presenciado caer al pueblo en un ademán de inconformismo. Somos los indignados de los indignados, los desilusionados de las mala imagen de nuestros revolucionarios. Somos un pueblo que siente asco de sí mismo, y asco de ciertas partes de ese pueblo que ha sido el que le ha dado la mala fama al hecho de “levantarse y luchar”.

El fracaso de la revolución hispánica llegó mucho antes de gestarse. Ni se estudió la historia pasada, ni se hicieron los deberes correctamente, y por tanto, no se puede aprobar.

Uno de mis profesores de Derecho Constitucional, ilustre catedrático de Universidad, nos dijo una vez durante unas jornadas dirigidas a los jóvenes: “Vosotros jóvenes, que tenéis fuerza para cambiar el futuro, sois los revolucionarios de este siglo, pero no con armas, no con la fuerza. Sois los líderes de la revolución silenciosa, la que se conquista cada día con esfuerzo y determinación”.

Yo no puedo estar más de acuerdo.

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Plaza de Tian'anmen, 1989. Yo llevaba tan solo unos años en este caótico mundo cuando se produjeron los incidentes que, como estudiante de Derecho que soy, considero que cambiaron el pensamiento de una generación entera.

Se dio un límite oficial de 2.600 víctimas mortales, y cinco veces más de heridos: Estudiantes, gente del pueblo que otorgó sobre la escalinata sus peticiones en un manuscrito plegado. Lo entregaron DE RODILLAS a los comisarios políticos ante la mirada del mundo. Ellos no eran anarquistas, ni marxistas, ni perroflautas. Ellos no querían destruir el Estado, sólo querían ser escuchados y provocar el cambio, un cambio positivo, no la revolución.

Justo al día siguiente, un padre (anónimo, que tuvo que huir del país para salvar su cuello de los maoístas) que había perdido a su hijo en los “enfrentamientos” (que no fue más que una carga indiscriminada de gente armada versus gente desarmada) se plantó allí con unas bolsas, le plantó cara a una fila entera de carros de combate soviéticos hasta que fue sacado de allí por otra gente.
Las cámaras del mundo, el pueblo chino, la humanidad entera, contempló ante sus ojos que un sólo hombre puede marcar la diferencia. ¿Por qué no hemos aprendido? ¿Por qué el pueblo, la juventud española, no ha trabajado para ser así? ¿Por qué, en lugar de enseñarnos a luchar conforme a nuestras ideas, se nos enseña desde la infancia a ser borregos y a no pensar?

No se puede construir un castillo sobre la arena. Esa es la idea.

De nada me sirven todas las leyes que están destinadas a mejorar el rendimiento escolar, a mejorar la sociedad juvenil. De nada sirven las protestas, ni las concesiones, ni los subsidios, ni las becas. Ningún intervencionismo juvenil va a ser positivo a la largo plazo si antes no se hacen unos buenos cimientos sobre los que edificar la política social.

¿Qué arena? Se preguntará usted.

Nuestra juventud ha cambiado a peor, le pese a quien le pese. Los augurios de los decostructivistas como Nietzsche (hace 100 años) tenían razón si miramos y analizamos a día de hoy un Instituto español (incluso me atrevería a decir "europeo") elegido al azar.

Nihilismo generalizado, caos institucional, vacío moral. La destrucción de los valores de nuestros padres, sustituidos por los de sus hijos, que no valen nada, básicamente porque la mayoría han salido de la MTV, de los 40Principales y de otras fuentes de incultura nacional, sin contar el pan y el circo televisivo y de la desinformación que se administra en vena a todos por igual.
Vivimos en una sociedad en la que el hijo debería enseñar a leer a su padre. Y sin embargo, hoy es el padre quien ruega a su hijo para que. al menos, asista a las clases.
No existe la voluntad de aprender, no existe ese valor por el conocimiento. El clásico joven ansioso de aprender está hoy martirizado, criticado y estigmatizado por una panda de hedonistas metrosexuales de gimnasio, adictos al narcisismo y al botellón.

El adiestramiento sofista de la dialéctica, que hace décadas se consideraba como el cénit de la experiencia de un jurista, hoy día ni se sospecha. Se ha perdido la voluntad de luchar.
Tal es el caos que los catedráticos de Derecho Internacional tienen casi que rogar a sus alumnos a leer “Rebelión en la granja”, para que al menos pueda entender sus explicaciones gran parte del alumnado que asiste por inercia a clase.

No hay derecho a esto. Somos jóvenes y queremos tener el pollo deshuesado y sin piel en nuestros platos, y que lo pele nuestro padre o el Estado. Pollo salido del pesebre pagado en forma de votos, que sí tienen más valor que la moral.

El espíritu de lucha no tiene validez práctica, sólo teórica. El bien y el mal se mezclan tanto que ahora sólo sirve el criterio de la mayoría, y uno solo, como individuo, teme alzarse y decir: “yo no estoy conforme”.

“Cuanto más grandes son las escuelas, más pequeñas son las cárceles”. Sin embargo, el Hombre libre se crea cada día, la política nacional e internacional tiene que alentar a la libertad de los individuos, no dando jamás lugar a maquillar el Derecho Positivo con artimañas partidistas que sólo benefician a un grupo, o a dos, o a tres, atendiendo a intereses económicos y comerciales de unos,ignorando el bienestar del pueblo, que es donde reside la verdadera soberanía.
O eso han querido vendernos incluso antes de 1978...



*Foto de Alexander Rodchenko, cartel para la oficina de publicidad estatal de Leningrado (1925)